La Torre y la City de Londres: reinas, banqueros y romanos del Tower Bridge a San Pablo

Dos mil años de historia en un paseo por Londres: Catalina de Aragón y Ana Bolena, el patíbulo de Tower Hill, el Gran Incendio, el oro del Banco de Inglaterra y un templo romano escondido bajo la City

London · 11 stops · 25 min audio · Generated

  1. 1. Tower Bridge: el puente disfrazado

    Tower Bridge Rd, London SE1 2UP, United Kingdom

    Párate en medio del puente, entre las dos torres de piedra, y nota cómo tiembla el asfalto cada vez que pasa un autobús rojo. Sobre tu cabeza, las pasarelas azules unen las torres a unos cuarenta metros del agua, y abajo el Támesis corre marrón y rápido hacia el mar.

    Mucha gente lo llama London Bridge, y no es la única en confundirse. Cuenta una historia muy repetida que, en 1968, el empresario estadounidense Robert McCulloch compró el viejo London Bridge convencido de que se llevaba este... él siempre lo negó, pero aquel puente acabó en Arizona, piedra a piedra. El que pisas tú es el Tower Bridge, inaugurado el 30 de junio de 1894, obra del arquitecto Horace Jones y del ingeniero John Wolfe Barry.

    El gran truco es que esas torres góticas son un disfraz. Por dentro hay un esqueleto de acero de más de once mil toneladas, vestido de granito y piedra de Portland para no desentonar con su vecina medieval, la Torre de Londres. Y la calzada se parte en dos: cada mitad, llamada báscula, se levanta para dejar pasar los barcos altos. Al principio lo hacían máquinas de vapor que bombeaban agua a presión; hoy son motores eléctricos y aceite.

    En diciembre de 1952, el conductor de un autobús de dos pisos, Albert Gunter, notó que el suelo empezaba a subir con él encima. El puente se estaba abriendo por error. No frenó: aceleró y saltó por encima del hueco hasta caer en la otra mitad. Los pasajeros salieron con algunos golpes, y él, según se contó, con una recompensa de diez libras. Ningún guion de Hollywood lo habría hecho mejor.

    Ahora mira hacia la orilla norte. Esa fortaleza de piedra clara es el lugar donde los reyes encerraron a sus reinas, donde se guardan las joyas de la corona y donde unos cuervos llevan, según la leyenda, el destino del reino en sus alas. Baja del puente por la orilla norte y camina hacia la Torre de Londres.

  2. 2. Torre de Londres: joyas, cuervos y reinas

    Tower of London, London EC3N 4AB, United Kingdom

    Frente a ti se levanta la Torre Blanca, un bloque cuadrado de piedra con cuatro torreones, rodeado de murallas y de un foso que hoy es de césped. Es mucho más antigua que casi todo lo que verás hoy: Guillermo el Conquistador la mandó construir hacia 1078 para que los londinenses supieran, sin necesidad de palabras, quién mandaba ahora.

    La Torre ha sido palacio, arsenal, casa de la moneda, zoológico real y, sobre todo, prisión. Dentro se guardan las Joyas de la Corona, que no son piezas de museo: en la coronación de Carlos III, en mayo de 2023, salieron de aquí. En el cetro con la cruz brilla la Primera Estrella de África, un diamante de unos 530 quilates tallado del gigantesco Cullinan, hallado en Sudáfrica en 1905.

    Y luego están los cuervos. La leyenda dice que si algún día abandonan la Torre, el reino caerá. Se cuenta que fue Carlos II quien ordenó que siempre hubiera al menos seis, y hoy suele haber uno más de reserva, por si acaso, al cuidado de un guardián con un título precioso: Ravenmaster, el maestro de los cuervos.

    Ahora piensa en una historia muy española. Catalina de Aragón, la hija menor de los Reyes Católicos, fue reina de Inglaterra durante más de veinte años como esposa de Enrique VIII. Cuando él se empeñó en anular el matrimonio para casarse con Ana Bolena, rompió con el Papa y creó su propia Iglesia. Ana fue coronada en 1533... y apenas tres años después, el 19 de mayo de 1536, fue decapitada dentro de estos muros por un espadachín traído de Calais. Catalina había muerto ese mismo enero, sin dejar nunca de llamarse reina.

    La hija de Catalina, María, acabaría reinando y casándose con un príncipe español, y esa boda llenó de sangre la colina que tienes justo al lado. Sal hacia el norte, cruza la calle hacia los jardines de Trinity Square y busca en el césped un pequeño recuadro de piedra con una cadena alrededor.

  3. 3. Tower Hill: el patíbulo y la boda española

    Trinity Square Gardens, Tower Hill, London EC3N 4DH, United Kingdom

    En un rincón del jardín verás un cuadrado de piedra, rodeado de una cadena baja y de placas con nombres. Parece un parterre discreto, casi nada. Es el lugar aproximado donde estuvo el cadalso de Tower Hill, el patíbulo más famoso de Inglaterra.

    Dentro de la Torre solo morían, en privado, unos pocos privilegiados, como Ana Bolena. Los demás subían aquí, ante una multitud que pagaba por un sitio en gradas y ventanas. Aquí murió en 1535 Tomás Moro, el autor de Utopía, por negarse a aceptar a Enrique VIII como jefe de la Iglesia. La tradición dice que, al subir los peldaños, todavía tuvo humor para bromear con el verdugo.

    Y aquí entra España. A comienzos de 1554, la reina María I, hija de Catalina de Aragón, anunció su boda con Felipe, hijo del emperador Carlos V. Muchos ingleses temían acabar gobernados por España. Thomas Wyatt levantó un ejército en Kent y llegó hasta Londres. Fracasó, y el 11 de abril de 1554 fue decapitado en esta colina. En julio, Felipe se casaba con María en la catedral de Winchester y se convertía en rey consorte de Inglaterra, años antes de ser Felipe II de España.

    Aquella rebelión arrastró a otros. Juana Grey, la reina de nueve días, y su marido, Guildford Dudley, ya estaban presos; tras el levantamiento, María dejó de dudar. El 12 de febrero de 1554, Guildford fue decapitado aquí, y Juana, una hora después, dentro de la Torre. La última decapitación en esta colina llegó en 1747: el escocés lord Lovat, por apoyar a los jacobitas. Había tanto público que una grada de madera se vino abajo y murieron varios espectadores. Cuentan que el viejo lord, ya en el cadalso, se rió al verlo.

    Antes de seguir, mira hacia la estación de metro: allí se alza un trozo alto de la muralla romana de Londres, con hiladas de ladrillo rojo entre la piedra. Ahora camina hacia el oeste, hacia Byward Street, hasta una iglesia con una torre de ladrillo coronada por un remate verde.

  4. 4. All Hallows by the Tower: la iglesia más antigua de la City

    Byward Street, London EC3R 5BJ, United Kingdom

    Entra en la penumbra de All Hallows by the Tower y busca, en una esquina, un arco bajo hecho de piedra y de ladrillos rojos muy planos. No parece gran cosa. Es uno de los restos de iglesia más antiguos de Londres: un arco sajón de hace unos trece siglos, construido con tejas romanas reutilizadas.

    La iglesia la fundó la abadía de Barking hacia el año 675, casi cuatrocientos años antes de que existiera la Torre de Londres. Bajo tus pies, en la cripta, se conserva un trozo de suelo de una casa romana. Si sumas las capas, estás de pie sobre casi dos mil años de ciudad, uno encima de otro, como las páginas de un libro cerrado.

    Ahora, la escena que la hizo famosa. El 5 de septiembre de 1666, Samuel Pepys, funcionario de la Armada y el diarista más chismoso de Inglaterra, subió a esta torre. Desde arriba vio la ciudad entera en llamas y escribió en su diario que era la visión más triste que había contemplado jamás. La iglesia se salvó en parte porque el almirante William Penn mandó volar casas vecinas para cortar el paso al fuego.

    Ese apellido vuelve a aparecer: su hijo, también llamado William Penn, había sido bautizado aquí en 1644, y acabaría fundando Pensilvania, al otro lado del Atlántico. Y en 1797, en esta misma iglesia, se casó John Quincy Adams, que años después sería presidente de Estados Unidos. Una pequeña iglesia de barrio con dos huellas profundas en la historia de América.

    Su vecindad con el cadalso también dejó marca: aquí se enterraron, al menos durante un tiempo, cuerpos de ejecutados en Tower Hill, como el arzobispo William Laud en 1645. En 1940 las bombas la dejaron casi en ruinas, y gran parte de lo que ves es una reconstrucción de posguerra. Sal y sigue hacia el oeste por Great Tower Street y Eastcheap; pronto verás, al fondo de una calle, una columna altísima con una llama dorada.

  5. 5. The Monument: la columna del Gran Incendio

    Fish Street Hill, London EC3R 8AH, United Kingdom

    Echa la cabeza hacia atrás: una columna dórica de piedra clara sube y sube hasta terminar en una urna de bronce dorado de la que brotan llamas. Es el Monumento al Gran Incendio de Londres, y su altura es un mensaje: mide 202 pies, unos sesenta y un metros, exactamente la distancia que lo separa del lugar donde empezó el fuego.

    Ese lugar era la panadería de Thomas Farriner, en Pudding Lane, la callejuela que tienes casi al lado. En la madrugada del 2 de septiembre de 1666 algo prendió en su horno. El verano había sido seco, las casas eran de madera y brea, y un viento del este empujó las llamas durante cuatro días. Ardieron unas trece mil casas y ochenta y siete iglesias parroquiales, además de la vieja catedral de San Pablo.

    Lo diseñaron Christopher Wren y su amigo, el científico Robert Hooke, y se terminó en 1677. Lo que casi nadie sabe es que también es un instrumento científico: Hooke lo pensó como un enorme telescopio vertical, con un laboratorio bajo el suelo, para observar las estrellas y hacer experimentos con péndulos y con la presión del aire. El problema fue el tráfico: las vibraciones de la calle arruinaban las mediciones.

    Durante siglo y medio, una inscripción en la base culpó del desastre a los católicos. Se añadió en 1681, en plena histeria anticatólica, y no se borró hasta 1830. Para entonces casi todos sabían que los culpables habían sido un horno, la madera y el viento. Curiosamente, las víctimas registradas fueron muy pocas, apenas un puñado, aunque los historiadores sospechan que murieron muchas más personas pobres de las que nadie anotó.

    Si tienes piernas, hay trescientos once escalones hasta el mirador, y la vista sobre los rascacielos de la City vale cada uno. Si no, sigue hacia el norte por Gracechurch Street hasta que veas, a tu derecha, unos arcos pintados de granate y crema: la entrada a un mercado victoriano.

  6. 6. Leadenhall Market y Lloyd's: del foro romano a la City del seguro

    Gracechurch Street, London EC3V 1LT, United Kingdom

    Pasa bajo el arco y entra en Leadenhall Market: una galería cubierta de hierro y cristal, columnas pintadas de granate, crema y verde, y dragones plateados con el escudo de la City. Si te resulta familiar, no es casualidad: en la primera película de Harry Potter, estas calles hicieron de camino hacia el Caldero Chorreante.

    El techo actual es de 1881 y lo diseñó Horace Jones... sí, el mismo arquitecto del Tower Bridge. Pero aquí se vende comida desde la Edad Media, y antes todavía: bajo tus pies estaba el foro romano de Londinium, con una basílica enorme, la mayor al norte de los Alpes. Los romanos regateaban precios justo donde hoy los empleados de la City hacen cola para almorzar.

    Ahora asómate al final del pasaje, hacia Lime Street. Ese edificio de acero con tuberías, escaleras y ascensores por fuera es la sede de Lloyd's de Londres, obra de Richard Rogers, inaugurada en 1986. Todo lo que suele esconderse va por fuera, para dejar el interior libre como una gran nave de catedral. En 2011 recibió la máxima protección patrimonial de Inglaterra cuando apenas tenía veinticinco años: el edificio más joven en lograrlo.

    Lloyd's no es un banco ni una aseguradora corriente: es un mercado donde se reparten los riesgos. Y nació en un café. Hacia 1688, Edward Lloyd tenía una cafetería cerca del río donde se reunían capitanes y comerciantes para asegurar barcos y compartir noticias del mar. Durante mucho tiempo, cuando llegaba una noticia importante, sonaba la campana del Lutine, rescatada de un naufragio: un toque para las malas, dos para las buenas.

    La City entera nació así, de conversaciones en cafés y mercados. Vuelve a Gracechurch Street, gira a la izquierda por Cornhill y camina hacia el oeste hasta un cruce enorme rodeado de columnas: el corazón del dinero británico.

  7. 7. Bank: el Banco de Inglaterra y el Royal Exchange

    Royal Exchange, London EC3V 3DG, United Kingdom

    Estás en Bank, un cruce donde desembocan siete calles. A un lado, el pórtico de columnas del Royal Exchange, la antigua bolsa; al otro, un muro de piedra larguísimo sin una sola ventana a la altura de la calle. Ese muro es el Banco de Inglaterra, y no tiene ventanas por una razón muy sencilla: nadie debía poder entrar.

    El Banco nació en 1694 para prestar dinero al rey Guillermo III, que necesitaba pagar su guerra contra Francia. Lo llaman la Vieja Dama de Threadneedle Street desde que, en 1797, el caricaturista James Gillray lo dibujó como una anciana sentada sobre un cofre de oro, defendiéndose de un político que la cortejaba. Bajo tus pies, en las cámaras acorazadas, se guardan hoy cientos de miles de lingotes de oro, británicos y de muchos otros países.

    Mira ahora la veleta del Royal Exchange: en lo alto hay un saltamontes dorado. Es el emblema de Thomas Gresham, el mercader que fundó la bolsa en 1565. Y aquí aparece España: Gresham había pasado años en Amberes, en los Países Bajos de los Habsburgo, entonces la gran plaza financiera de Europa, y copió su lonja casi al pie de la letra. La reina Isabel I la visitó en 1571 y le dio el título de Real.

    El edificio que ves no es aquel. El primero ardió en el Gran Incendio de 1666, el segundo en otro incendio en 1838, y el actual, con su frontón triunfal, se inauguró en 1844. Durante siglos fue el lugar donde se cerraban tratos con todo el mundo conocido, y hoy, irónicamente, en su patio se toma café... como en los viejos tiempos de Lloyd's.

    Al otro lado del cruce, el palacio de columnas es Mansion House, la residencia del alcalde de la City. Pasa junto a ella y baja por la calle Walbrook hasta un edificio moderno de piedra arenisca: bajo él se esconde un templo pagano.

  8. 8. London Mithraeum: el templo de Mitra bajo la City

    12 Walbrook, London EC4N 8AA, United Kingdom

    Baja las escaleras hasta el sótano, unos siete metros por debajo de la calle, y deja que tus ojos se acostumbren a la oscuridad. La luz y una neblina dibujan muros y columnas que ya no existen, y en el centro aparecen los cimientos bajos de un templo romano. Estás al nivel del Londres de hace casi dos mil años.

    El templo se construyó hacia el año 240 y estaba dedicado a Mitra, un dios de origen persa muy popular entre soldados y comerciantes del Imperio. Su culto era secreto, solo para hombres, con siete grados de iniciación. Los fieles se reunían en una sala alargada y oscura, como una cueva, ante una imagen del dios matando a un toro. Por eso los mitreos solían construirse bajo tierra o, al menos, imitar una gruta.

    Lo encontraron en 1954, mientras se levantaba un edificio de oficinas sobre los solares de los bombardeos. Cuando apareció una cabeza de mármol de Mitra con su gorro frigio, la noticia corrió por todo el país y decenas de miles de personas hicieron cola para verlo en pocos días. Para no frenar la obra, desmontaron el templo y lo rearmaron en otra calle, al aire libre... y bastante mal.

    Hubo que esperar a 2017 para devolverlo a su sitio, bajo el edificio que tienes encima. Y al excavar para esa obra, el barro húmedo del arroyo Walbrook regaló otra sorpresa: cientos de tablillas de escritura romanas. Una de ellas, fechada en el año 57, es el documento escrito a mano más antiguo hallado en Gran Bretaña, y otra menciona Londinium por su nombre, la referencia más antigua conocida a la ciudad.

    Y el arroyo sigue ahí, encauzado bajo la calle, corriendo hacia el Támesis sin que nadie lo vea. Sube de nuevo a la superficie, camina hacia el norte hasta Cheapside y toma King Street: al fondo verás una gran plaza presidida por un salón gótico.

  9. 9. Guildhall: el anfiteatro romano bajo el patio

    Guildhall Yard, Gresham Street, London EC2V 7HH, United Kingdom

    Entra en el patio del Guildhall y mira el suelo: una gran curva de piedra oscura atraviesa la plaza clara, como si alguien hubiera dibujado medio óvalo con una tiza gigante. No es decoración. Marca el contorno de un anfiteatro romano, el único conocido en Londres.

    Nadie sabía que existía hasta 1988, cuando los arqueólogos, excavando para una nueva galería de arte, se toparon con sus muros. Allí cabían quizá unos seis o siete mil espectadores, que veían combates de gladiadores, ejecuciones y espectáculos con animales. Hoy sus restos se pueden ver en el sótano de la galería, con las piedras originales de una de sus entradas.

    El edificio gótico que cierra la plaza se construyó entre 1411 y 1440, y desde hace siglos es el ayuntamiento de la City. Sobrevivió al Gran Incendio y a los bombardeos de 1940, con el tejado destruido pero los muros en pie. Dentro, dos gigantes de madera, Gog y Magog, vigilan el gran salón: la leyenda los hace guardianes de la ciudad. Los originales ardieron en el Blitz; los de hoy se tallaron en 1953.

    En ese salón se celebraron juicios célebres. En noviembre de 1553 juzgaron aquí a Juana Grey, la reina de nueve días, una muchacha de unos dieciséis años, junto con su marido y con el arzobispo Thomas Cranmer. La condenaron a muerte, pero María I dudaba en ejecutarla. Fue la rebelión de Wyatt contra la boda con Felipe de España la que, tres meses después, selló su destino, como viste en Tower Hill.

    La historia de la City está llena de alcaldes, y el más famoso de todos tiene una leyenda que suena a campanas... y a gato. Sal de la plaza hacia el sur, vuelve a Cheapside y busca una torre blanca con un dragón dorado en lo alto.

  10. 10. St Mary-le-Bow: las campanas de los cockneys

    Cheapside, London EC2V 6AU, United Kingdom

    Sobre Cheapside se alza una de las torres más elegantes de Wren, con columnas apiladas como una tarta de bodas y una veleta en forma de dragón. Es St Mary-le-Bow, y de sus campanas depende algo muy serio en Londres: quién es un auténtico cockney.

    La tradición dice que solo es cockney de verdad quien nace al alcance del sonido de las campanas de Bow. Durante siglos, además, marcaron cada noche el toque de queda de la City. Y luego está Dick Whittington, el chico pobre que, según la leyenda, se marchaba de Londres derrotado con su gato cuando, en la colina de Highgate, oyó a las campanas llamarlo: vuelve, Whittington, tres veces alcalde de Londres. El Richard Whittington real existió y fue alcalde no tres, sino cuatro veces. Lo del gato, eso sí, nunca se ha demostrado.

    Si puedes, baja a la cripta: es normanda, de finales del siglo XI, con arcos de piedra robustos. De esos arcos, bows, viene el nombre de la iglesia, y también el de un tribunal eclesiástico, el Court of Arches, que se reunía aquí y que todavía conserva ese nombre. Fíjate también en dónde está la torre: Wren la plantó en primera línea de Cheapside, la gran calle comercial de la Londres medieval, cuyo nombre viene de una antigua palabra inglesa que significaba mercado.

    La iglesia ardió en 1666 y Wren la reconstruyó. En mayo de 1941 las bombas la dejaron en ruinas, y las campanas cayeron al suelo y se rompieron. Durante la guerra, la BBC emitía hacia la Europa ocupada una grabación de estas campanas como señal de sus programas: para millones de oyentes, aquel sonido quería decir que Londres seguía en pie. Las campanas nuevas volvieron a sonar en 1961.

    Ahora sigue por Cheapside hacia el oeste. La calle se abre y, de repente, una cúpula enorme aparece sobre los tejados: el final del camino.

  11. 11. Catedral de San Pablo: la cúpula de Wren y una boda española

    St Paul's Churchyard, London EC4M 8AD, United Kingdom

    Ponte frente a la escalinata de la fachada oeste y deja que la cúpula te llene la vista: una de las más grandes del mundo, a unos ciento once metros del suelo. Durante más de dos siglos fue lo más alto del horizonte de Londres.

    La catedral que ves es la obra maestra de Christopher Wren, construida entre 1675 y 1710, después de que el Gran Incendio destruyera la anterior. Aquella vieja catedral gótica, todavía más larga, fue escenario de una boda muy española. El 14 de noviembre de 1501, Catalina de Aragón, con quince años y recién llegada de España, se casó aquí con Arturo, el heredero del trono. Él murió apenas cinco meses después. Catalina se quedó en Inglaterra, se casó con su hermano Enrique... y el resto ya lo conoces.

    Wren tuvo que pelear cada diseño con los clérigos, y su solución para la cúpula es un truco: en realidad hay tres. Una interior, la que ves desde dentro; una exterior, ligera, de madera y plomo; y entre ambas, un cono oculto de ladrillo que sostiene la linterna de piedra. Dentro, en la Galería de los Susurros, una frase dicha en voz baja contra el muro se oye al otro lado de la cúpula.

    En diciembre de 1940, en una de las peores noches de bombardeos, Churchill ordenó salvar San Pablo a toda costa. Voluntarios pasaron la noche en los tejados apagando bombas incendiarias, y una fotografía de la cúpula intacta entre el humo se convirtió en símbolo de resistencia. Aquí se celebró el funeral de Churchill en 1965, y aquí se casaron Carlos y Diana en 1981.

    Wren está enterrado en la cripta, bajo una lápida sencilla. Su epitafio en latín dice, más o menos: lector, si buscas su monumento, mira a tu alrededor. Hazlo. Desde la Torre hasta aquí has cruzado dos mil años en apenas unos kilómetros: romanos, reyes Tudor, una reina española, incendios y bombas. Y esta cúpula, desde lo alto, lo ha visto casi todo.