Tower Bridge: el puente disfrazado

Why is it significant?

Párate en medio del puente, entre las dos torres de piedra, y nota cómo tiembla el asfalto cada vez que pasa un autobús rojo. Sobre tu cabeza, las pasarelas azules unen las torres a unos cuarenta metros del agua, y abajo el Támesis corre marrón y rápido hacia el mar.

Key Facts

PlaceTower Bridge: el puente disfrazado
AddressTower Bridge Rd, London SE1 2UP, United Kingdom
Geo Coordinates51.50550, -0.07540
Audio Duration~2 min
Part of WalkLa Torre y la City de Londres: reinas, banqueros y romanos del Tower Bridge a San Pablo
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Párate en medio del puente, entre las dos torres de piedra, y nota cómo tiembla el asfalto cada vez que pasa un autobús rojo. Sobre tu cabeza, las pasarelas azules unen las torres a unos cuarenta metros del agua, y abajo el Támesis corre marrón y rápido hacia el mar. Mucha gente lo llama London Bridge, y no es la única en confundirse. Cuenta una historia muy repetida que, en 1968, el empresario estadounidense Robert McCulloch compró el viejo London Bridge convencido de que se llevaba este... él siempre lo negó, pero aquel puente acabó en Arizona, piedra a piedra. El que pisas tú es el Tower Bridge, inaugurado el 30 de junio de 1894, obra del arquitecto Horace Jones y del ingeniero John Wolfe Barry. El gran truco es que esas torres góticas son un disfraz. Por dentro hay un esqueleto de acero de más de once mil toneladas, vestido de granito y piedra de Portland para no desentonar con su vecina medieval, la Torre de Londres. Y la calzada se parte en dos: cada mitad, llamada báscula, se levanta para dejar pasar los barcos altos. Al principio lo hacían máquinas de vapor que bombeaban agua a presión; hoy son motores eléctricos y aceite. En diciembre de 1952, el conductor de un autobús de dos pisos, Albert Gunter, notó que el suelo empezaba a subir con él encima. El puente se estaba abriendo por error. No frenó: aceleró y saltó por encima del hueco hasta caer en la otra mitad. Los pasajeros salieron con algunos golpes, y él, según se contó, con una recompensa de diez libras. Ningún guion de Hollywood lo habría hecho mejor. Ahora mira hacia la orilla norte. Esa fortaleza de piedra clara es el lugar donde los reyes encerraron a sus reinas, donde se guardan las joyas de la corona y donde unos cuervos llevan, según la leyenda, el destino del reino en sus alas. Baja del puente por la orilla norte y camina hacia la Torre de Londres.

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