All Hallows by the Tower: la iglesia más antigua de la City
Why is it significant?
Entra en la penumbra de All Hallows by the Tower y busca, en una esquina, un arco bajo hecho de piedra y de ladrillos rojos muy planos. No parece gran cosa. Es uno de los restos de iglesia más antiguos de Londres: un arco sajón de hace unos trece siglos, construido con tejas romanas reutilizadas.
Key Facts
| Place | All Hallows by the Tower: la iglesia más antigua de la City |
|---|---|
| Address | Byward Street, London EC3R 5BJ, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.50950, -0.07970 |
| Part of Walk | La Torre y la City de Londres: reinas, banqueros y romanos del Tower Bridge a San Pablo |
| Generated | Generated |
Entra en la penumbra de All Hallows by the Tower y busca, en una esquina, un arco bajo hecho de piedra y de ladrillos rojos muy planos. No parece gran cosa. Es uno de los restos de iglesia más antiguos de Londres: un arco sajón de hace unos trece siglos, construido con tejas romanas reutilizadas.
La iglesia la fundó la abadía de Barking hacia el año 675, casi cuatrocientos años antes de que existiera la Torre de Londres. Bajo tus pies, en la cripta, se conserva un trozo de suelo de una casa romana. Si sumas las capas, estás de pie sobre casi dos mil años de ciudad, uno encima de otro, como las páginas de un libro cerrado.
Ahora, la escena que la hizo famosa. El 5 de septiembre de 1666, Samuel Pepys, funcionario de la Armada y el diarista más chismoso de Inglaterra, subió a esta torre. Desde arriba vio la ciudad entera en llamas y escribió en su diario que era la visión más triste que había contemplado jamás. La iglesia se salvó en parte porque el almirante William Penn mandó volar casas vecinas para cortar el paso al fuego.
Ese apellido vuelve a aparecer: su hijo, también llamado William Penn, había sido bautizado aquí en 1644, y acabaría fundando Pensilvania, al otro lado del Atlántico. Y en 1797, en esta misma iglesia, se casó John Quincy Adams, que años después sería presidente de Estados Unidos. Una pequeña iglesia de barrio con dos huellas profundas en la historia de América.
Su vecindad con el cadalso también dejó marca: aquí se enterraron, al menos durante un tiempo, cuerpos de ejecutados en Tower Hill, como el arzobispo William Laud en 1645. En 1940 las bombas la dejaron casi en ruinas, y gran parte de lo que ves es una reconstrucción de posguerra. Sal y sigue hacia el oeste por Great Tower Street y Eastcheap; pronto verás, al fondo de una calle, una columna altísima con una llama dorada.