The Monument: la columna del Gran Incendio
Why is it significant?
Echa la cabeza hacia atrás: una columna dórica de piedra clara sube y sube hasta terminar en una urna de bronce dorado de la que brotan llamas.
Key Facts
| Place | The Monument: la columna del Gran Incendio |
|---|---|
| Address | Fish Street Hill, London EC3R 8AH, United Kingdom |
| Geo Coordinates | 51.51010, -0.08590 |
| Part of Walk | La Torre y la City de Londres: reinas, banqueros y romanos del Tower Bridge a San Pablo |
| Generated | Generated |
Echa la cabeza hacia atrás: una columna dórica de piedra clara sube y sube hasta terminar en una urna de bronce dorado de la que brotan llamas. Es el Monumento al Gran Incendio de Londres, y su altura es un mensaje: mide 202 pies, unos sesenta y un metros, exactamente la distancia que lo separa del lugar donde empezó el fuego.
Ese lugar era la panadería de Thomas Farriner, en Pudding Lane, la callejuela que tienes casi al lado. En la madrugada del 2 de septiembre de 1666 algo prendió en su horno. El verano había sido seco, las casas eran de madera y brea, y un viento del este empujó las llamas durante cuatro días. Ardieron unas trece mil casas y ochenta y siete iglesias parroquiales, además de la vieja catedral de San Pablo.
Lo diseñaron Christopher Wren y su amigo, el científico Robert Hooke, y se terminó en 1677. Lo que casi nadie sabe es que también es un instrumento científico: Hooke lo pensó como un enorme telescopio vertical, con un laboratorio bajo el suelo, para observar las estrellas y hacer experimentos con péndulos y con la presión del aire. El problema fue el tráfico: las vibraciones de la calle arruinaban las mediciones.
Durante siglo y medio, una inscripción en la base culpó del desastre a los católicos. Se añadió en 1681, en plena histeria anticatólica, y no se borró hasta 1830. Para entonces casi todos sabían que los culpables habían sido un horno, la madera y el viento. Curiosamente, las víctimas registradas fueron muy pocas, apenas un puñado, aunque los historiadores sospechan que murieron muchas más personas pobres de las que nadie anotó.
Si tienes piernas, hay trescientos once escalones hasta el mirador, y la vista sobre los rascacielos de la City vale cada uno. Si no, sigue hacia el norte por Gracechurch Street hasta que veas, a tu derecha, unos arcos pintados de granate y crema: la entrada a un mercado victoriano.