Kreuzberg secreto: de la East Side Gallery al canal, el Berlín del arte urbano

Murales sobre el Muro, un puente de ladrillo con alma de castillo, un mercado de 1891, casas okupadas con himno propio, el Berlín turco de Kottbusser Tor y las orillas del Landwehrkanal

Berlin · 11 stops · 25 min audio · Generated

  1. 1. East Side Gallery: el Beso fraternal

    Mühlenstraße, 10243 Berlin, Germany

    Ponte frente a este mural gigantesco: dos hombres mayores, con traje oscuro, se besan en la boca con los ojos cerrados. Debajo, una frase en ruso y otra en alemán. Es probablemente la pintura más fotografiada de Berlín, y la estás viendo sobre un trozo auténtico del Muro.

    Los protagonistas son Leonid Brézhnev, líder de la Unión Soviética, y Erich Honecker, jefe de la RDA. El beso fue real: un «beso fraternal socialista», un saludo ritual entre camaradas, que un fotógrafo captó en 1979 durante el trigésimo aniversario de la RDA. En 1990 el artista ruso Dmitri Vrúbel lo pintó aquí a tamaño monumental y le añadió un título que lo cambia todo: «Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal».

    La East Side Gallery mide alrededor de un kilómetro y trescientos metros, y es el tramo de Muro más largo que sigue en pie. En 1990, pocos meses después de la caída, más de cien artistas de una veintena de países lo cubrieron de pinturas. Y aquí viene el detalle que casi nadie sabe: este no era el muro que veía el Oeste. La frontera de verdad corría por la orilla de Kreuzberg, al otro lado del río; esto era el muro interior, la cara que durante 28 años tuvo que estar siempre gris, limpia y muda.

    Con los años, la lluvia, el sol y los visitantes que firmaban encima fueron destrozando los murales. En 2009 muchos artistas volvieron para repintar sus obras, aunque no todos estuvieron de acuerdo con cómo se hizo. Vrúbel también repintó su beso. Murió en 2022, pero su pareja imposible sigue aquí, y cada día cientos de personas se fotografían imitándola, se ríen y siguen caminando.

    Sigue la galería hacia el sureste, con el río a tu derecha, mirando mural tras mural, hasta el gran puente de ladrillo rojo con torres de castillo. Es la Oberbaumbrücke, y te lleva a Kreuzberg, al otro lado del agua.

  2. 2. Oberbaumbrücke: el puente castillo

    Oberbaumstraße, 10997 Berlin, Germany

    Camina por la Oberbaumbrücke y fíjate en lo que tienes alrededor: arcos de ladrillo rojo, almenas, dos torres puntiagudas en el centro, y por el piso de arriba, el metro amarillo atravesando el río como si nada. Parece un castillo de cuento que alguien olvidó en mitad del Spree.

    El nombre viene de la antigua aduana fluvial. En la frontera de la ciudad, río arriba, se tendía sobre el agua una barrera de troncos, el «árbol de arriba», para que ningún barco entrara en Berlín sin pagar. El puente actual se terminó en 1896, en estilo neogótico, inspirándose en las viejas puertas de las ciudades de Brandeburgo, y desde 1902 el metro elevado cruza por su piso superior.

    En los últimos días de la guerra, en 1945, el ejército alemán voló la parte central para frenar el avance soviético. Luego llegó la división: todo el río pertenecía al Este, y el puente se convirtió en un paso fronterizo solo para peatones. La línea de metro quedó cortada, y los trenes del Oeste daban media vuelta en Schlesisches Tor, justo al otro lado. Durante décadas, nada con ruedas cruzó por aquí.

    Tras la reunificación, el puente se restauró y el arquitecto valenciano Santiago Calatrava diseñó el nuevo tramo central de acero, por el que el metro volvió a cruzar en 1995. Hoy une Friedrichshain y Kreuzberg, que desde 2001 forman un solo distrito. Al anochecer, fíjate en el letrero de neón sobre las vías: dos manos juegan a piedra, papel o tijera, una y otra vez, sin que ninguna gane nunca. Un guiño a la rivalidad entre dos orillas que durante décadas no pudieron ni saludarse.

    Al bajar del puente, ya en Kreuzberg, gira a la derecha y busca la ribera junto al agua. Allí hay un pequeño memorial que casi nadie mira, y que cuenta una de las historias más tristes de la frontera.

  3. 3. May-Ayim-Ufer: los niños del Spree

    May-Ayim-Ufer, 10997 Berlin, Germany

    Baja a la orilla del Spree y mira el agua, mansa y verdosa, con la East Side Gallery reflejada al otro lado. Parece tan cerca que podrías cruzar nadando en un par de minutos. Durante la Guerra Fría, esa cercanía costó vidas.

    Aquí la frontera no iba por el centro del río, sino pegada a esta orilla: todo el Spree pertenecía al Berlín oriental. Los niños de Kreuzberg jugaban en el muelle, y si uno caía al agua, caía literalmente en otro país. Entre 1966 y 1975 se ahogaron en este tramo cinco niños pequeños. En la orilla occidental, bomberos y vecinos no se atrevían a lanzarse, porque los guardias del Este no permitían entrar en sus aguas, y las patrullas orientales llegaban tarde o no llegaban.

    El último se llamaba Çetin Mert. Era hijo de una familia turca del barrio, y cayó al río el 11 de mayo de 1975, el día que cumplía cinco años. Su muerte causó tal indignación que, meses después, el Este y el Oeste firmaron por fin un acuerdo para socorrer a quien cayera a las aguas fronterizas. Un pequeño memorial en la orilla recuerda a los cinco niños.

    El nombre de esta orilla también tiene su historia. Hasta 2010 se llamaba Gröbenufer, por un oficial prusiano que en el siglo XVII fundó un fuerte en la costa de la actual Ghana, una base del comercio de esclavos de Brandeburgo. Ese año se rebautizó en honor a May Ayim, poeta afroalemana y activista contra el racismo, que vivió en Berlín y murió en 1996. Fue uno de los primeros cambios de nombre de una calle colonial en la ciudad.

    Respira hondo, deja el río a tu espalda y entra en el barrio. Pasa bajo el metro elevado de Schlesisches Tor y adéntrate hacia el sur en las calles del Wrangelkiez, el rincón más escondido del viejo Kreuzberg.

  4. 4. Wrangelkiez y Schlesisches Tor: el rincón encerrado

    Wrangelstraße 50, 10997 Berlin, Germany

    Pasea por la Wrangelstraße, entre fachadas de principios del siglo XX, balcones con plantas, bicicletas encadenadas a cada farola y pequeños comercios de barrio. A tu espalda ha quedado la estación elevada de Schlesisches Tor, con su tejado ornamentado posado sobre las vías como un pabellón de cuento.

    Esa estación es de 1902 y pertenece a la primera línea de metro de Berlín, que circulaba sobre un viaducto de hierro, como un tren volando entre los edificios. El barrio en el que estás lleva el nombre de Friedrich von Wrangel, un mariscal prusiano tan longevo que los berlineses lo llamaban «Papá Wrangel», y se contaban chistes sobre su gramática, que mezclaba los casos del alemán sin ningún pudor.

    Durante la división, este rincón quedó encerrado por dos lados: al norte, el Spree, que pertenecía al Este; al este, el Muro que separaba Kreuzberg de Treptow. Era un callejón sin salida a escala de barrio: al final de la Schlesische Straße, la calle terminaba literalmente contra el hormigón. Los alquileres eran bajísimos, los edificios viejos no interesaban a ningún inversor, y aquí llegaron familias venidas de Turquía, estudiantes, artistas y punks.

    Ese aislamiento acabó salvándolo. En los años sesenta y setenta, los planes urbanísticos de Berlín Oeste preveían derribar buena parte del viejo Kreuzberg para trazar una autopista urbana y levantar bloques nuevos. Los vecinos se organizaron, ocuparon casas vacías, protestaron sin descanso y lograron algo insólito: que la ciudad cambiara de política y empezara a rehabilitar los edificios con cuidado en lugar de demolerlos. Muchas de estas fachadas existen gracias a esa rebeldía.

    Mira los bajos de los edificios: panaderías turcas, cafés minúsculos, tiendas de segunda mano. Aquí todo parece hecho a pequeña escala, y es justo lo que el barrio defiende cada vez que sube un alquiler. Sigue hacia el suroeste, hasta el gran parque abierto que se extiende detrás de las casas: el Görlitzer Park.

  5. 5. Görlitzer Park: la estación que desapareció

    Görlitzer Park, Wiener Straße, 10999 Berlin, Germany

    Entra en el Görlitzer Park y fíjate en lo raro que es: un parque muy largo, con pocos árboles en el centro, una gran hondonada de hierba y restos de muros de ladrillo aquí y allá. No parece diseñado... parece que algo enorme estuvo aquí y desapareció.

    Y así fue. Aquí estaba la estación de Görlitz, el Görlitzer Bahnhof, inaugurada en la década de 1860 para los trenes que salían hacia Cottbus, el Spreewald y Görlitz, en Silesia. Era una gran terminal, con un vestíbulo monumental junto a la actual Wiener Straße, desde la que los berlineses partían hacia los bosques y los canales del Spreewald.

    La guerra dañó la estación, y la división de Berlín la remató: sus vías apuntaban hacia el Este, que ahora era otro país. El tráfico de pasajeros terminó en 1951 y, en los años sesenta, el edificio fue demolido. Durante décadas, esto fue un descampado de vías oxidadas, almacenes y chatarra en mitad de un barrio sin espacios verdes.

    Fueron los vecinos quienes reclamaron un parque, y lo consiguieron poco a poco a partir de los años ochenta. Se conservaron a propósito huellas del pasado: la gran hondonada central recuerda las antiguas instalaciones ferroviarias, y algunos muros son restos de la estación. Hay incluso una granja infantil con cabras y ovejas, en pleno Kreuzberg. Para muchos niños del barrio, este fue durante años el único horizonte abierto que conocían.

    El Görli, como lo llaman aquí, tiene hoy fama de lugar complicado, y su futuro se discute cada vez que hay elecciones locales. Pero también es el salón de estar de un barrio sin jardines, donde se hacen barbacoas, cumpleaños y partidos interminables. Sal por el lado norte, cruza la Skalitzer Straße bajo el metro elevado y busca en la Eisenbahnstraße un gran edificio de ladrillo: un mercado con más de un siglo de historia.

  6. 6. Markthalle Neun: el mercado de 1891

    Eisenbahnstraße 42/43, 10997 Berlin, Germany

    Empuja la puerta de esta gran nave de ladrillo y hierro, y deja que te envuelva el olor: pan recién horneado, café, queso curado, especias. Levanta la vista hacia la estructura metálica del techo, por donde entra la luz a raudales.

    Esto es la Markthalle Neun, el mercado cubierto número nueve, inaugurado en 1891. A finales del siglo XIX, Berlín decidió sacar los mercados de la calle por razones de higiene y de orden, y construyó una red de grandes mercados municipales repartidos por los barrios. Cada uno llevaba su número, como este nueve. Fíjate en que la nave apenas asoma a la calle: se esconde dentro de la manzana, entre edificios de viviendas, y se entra por varias calles a la vez. Era la modernidad de la época: agua corriente, suelos lavables y puestos alineados bajo un mismo techo.

    El siglo XX no fue amable con aquellos mercados. La guerra destruyó varios, y la llegada de los supermercados fue vaciando los que quedaban. A principios de este siglo, este edificio medio vacío estaba a punto de venderse al mejor postor. Vecinos y comerciantes se movilizaron, y hacia 2011 el mercado renació con una idea distinta: productores de la región, artesanos de la comida y cocineros del barrio.

    Hoy es uno de los templos gastronómicos de Kreuzberg: panaderos de masa madre, queseros, una pequeña cervecería artesanal, y una noche semanal de comida callejera que se hizo famosa en toda Europa e inspiró a otros mercados. Bajo este techo de 1891 puedes probar cocinas de medio mundo, sentado en largas mesas compartidas con desconocidos.

    La pregunta que se hace el barrio es la de siempre: ¿cómo se consigue que un lugar así siga siendo para la gente de aquí, y no solo para los visitantes? Cada pocos años la discusión vuelve, y el mercado se reinventa. Sal ahora hacia el noroeste, hasta una plaza alargada y verde presidida por un edificio de ladrillo claro con dos torres: el Bethanien.

  7. 7. Mariannenplatz y Bethanien: un hospital, un poeta y una casa okupada

    Mariannenplatz 2, 10997 Berlin, Germany

    Sal a la Mariannenplatz, una plaza alargada de césped y árboles, y mira el edificio de ladrillo claro con dos torres esbeltas sobre la entrada. Parece un monasterio italiano trasplantado a Kreuzberg. Al norte, una gran iglesia con cúpula, la de Santo Tomás, cierra la perspectiva: cuando se terminó, en la década de 1860, era una de las iglesias más grandes de Berlín. La plaza misma la trazó Peter Joseph Lenné, el gran jardinero de los reyes de Prusia.

    El Bethanien nació en la década de 1840 como hospital de diaconisas, por deseo del rey Federico Guillermo IV, un monarca que soñaba con Italia. En 1848, un joven farmacéutico trabajó aquí durante unos meses, preparando medicinas para los enfermos. Se llamaba Theodor Fontane, y con los años se convertiría en el gran novelista de Berlín. Su antigua farmacia se conserva todavía dentro del edificio.

    En 1970 el hospital cerró, y se habló de derribarlo. En diciembre de 1971, un grupo de jóvenes ocupó el antiguo edificio de enfermeras, al lado. Lo bautizaron Georg-von-Rauch-Haus, en memoria de un joven activista que había muerto por un disparo de la policía pocos días antes. Fue una de las primeras casas okupadas de Berlín Oeste, y sigue existiendo como proyecto de vivienda autogestionado.

    La banda Ton Steine Scherben, con su cantante Rio Reiser, le dedicó una canción, el «Rauch-Haus-Song», que se convirtió en himno: hablaba de la plaza, de la policía y de una casa que no pensaban devolver. Gracias a aquella movilización, el Bethanien no se derribó, y hoy alberga estudios de artistas, una escuela de música y espacios culturales.

    Durante la división, el Muro corría a pocos pasos, al norte de la iglesia, sobre el antiguo canal de Luisenstadt, ya cegado. La plaza era el final del mundo occidental, y quizá por eso se convirtió en territorio de rebeldes. Baja ahora por la Mariannenstraße hacia el sur, hasta la Oranienstraße, y busca una plaza que lleva el nombre de aquel cantante.

  8. 8. Oranienstraße y Rio-Reiser-Platz: el corazón de SO 36

    Rio-Reiser-Platz, Oranienstraße, 10999 Berlin, Germany

    Detente donde la Oranienstraße se abre en esta pequeña plaza, rodeada de bares, librerías, puestos de comida y fachadas cubiertas de carteles y pegatinas. Si escuchas con atención, oirás turco, alemán, árabe, inglés y español en menos de un minuto.

    Hasta 2022 se llamaba Heinrichplatz. Ese año se rebautizó como Rio-Reiser-Platz, en honor al cantante de Ton Steine Scherben, que vivió en el barrio y puso banda sonora a toda una generación rebelde. Probablemente sea la única plaza de Berlín dedicada a un rockero que cantaba contra los caseros.

    Esta zona tiene su propio apodo: SO 36, el antiguo distrito postal del sureste de Kreuzberg. Con el Muro a pocas manzanas, los alquileres eran baratísimos, y aquí llegaron trabajadores turcos, punks, okupas, artistas y muchos jóvenes de Alemania Occidental. Quien vivía en Berlín Oeste estaba exento del servicio militar, así que para más de uno, mudarse a Kreuzberg era también una forma de no ponerse el uniforme. En los años setenta y ochenta, la Oranienstraße fue el corazón del punk berlinés.

    Ese espíritu tuvo también su lado oscuro. El 1 de mayo de 1987, tras una fiesta de barrio, la tensión con la policía estalló en disturbios, con barricadas ardiendo y un supermercado saqueado e incendiado junto a la estación de Görlitzer Bahnhof. Desde entonces, el Primero de Mayo en Kreuzberg tiene fama de jornada caliente, aunque hoy es sobre todo una enorme fiesta callejera. Cada año, el barrio entero contiene un poco la respiración cuando cae la noche.

    Mira las fachadas: muchas tienen pintadas y murales que cambian con cada estación, porque en SO 36 la pared es un tablón de anuncios político. En pocos metros conviven una librería de izquierdas, una panadería turca, un estudio de tatuajes y una frutería que no cierra nunca: la mezcla exacta que define al barrio. Sigue la Oranienstraße hacia el oeste, cruza la Adalbertstraße, y llegarás a una gran plaza bajo un enorme bloque de hormigón: Kottbusser Tor.

  9. 9. Kottbusser Tor: el Berlín turco

    Kottbusser Tor, 10999 Berlin, Germany

    Llegas a Kottbusser Tor, el Kotti, y lo primero que notas es el ruido: el metro elevado chirriando sobre su viaducto, el tráfico dando vueltas, y encima de la calle, como un puente habitado, un enorme bloque de viviendas de hormigón que se traga la Adalbertstraße.

    El nombre recuerda que aquí se abría una puerta de la antigua muralla aduanera de Berlín, la que daba al camino de Cottbus. De aquella puerta no queda ni una piedra. Lo que domina el paisaje es el Neues Kreuzberger Zentrum, el «Nuevo Centro de Kreuzberg», levantado a finales de los sesenta y principios de los setenta como símbolo de la ciudad moderna: tiendas abajo, cientos de pisos arriba, galerías y pasarelas. Muy pronto se convirtió en el ejemplo de todo lo que salió mal en aquel urbanismo: pasillos oscuros, comercios vacíos, una mala fama que tardó décadas en sacudirse.

    El 30 de octubre de 1961, apenas dos meses y medio después de levantarse el Muro, Alemania Occidental firmó con Turquía un acuerdo para contratar trabajadores. Los llamaron Gastarbeiter, trabajadores invitados, porque todo el mundo daba por hecho que volverían a su país. Muchos se quedaron, trajeron a sus familias y se instalaron en los pisos viejos y baratos de Kreuzberg, que pocos alemanes querían por estar pegados al Muro.

    Así nació el Berlín turco, una de las mayores comunidades turcas fuera de Turquía. Mezquitas en antiguos patios, teterías, fruterías abiertas hasta tarde, bodas con música en directo. Y una herencia que ha conquistado Alemania entera: se suele contar que el döner kebab en pan, tal como hoy se come en medio mundo, se popularizó en el Berlín de los años setenta, aunque varios inmigrantes se disputan el honor de haberlo inventado.

    El Kotti tiene mala fama en los periódicos y buena fama entre sus vecinos, que lo defienden como el corazón vivo del barrio. Cruza la plaza hacia el sur, baja por la Admiralstraße y sigue hasta el agua. Allí te espera el puente más sociable de Berlín.

  10. 10. Admiralbrücke y el Landwehrkanal

    Admiralbrücke, Fraenkelufer, 10999 Berlin, Germany

    Siéntate en el bordillo de la Admiralbrücke, un puente corto del siglo XIX con barandillas de hierro y farolas antiguas, sobre el agua verde del Landwehrkanal. Los cisnes se acercan esperando migas, y en las tardes de verano el puente entero se llena de gente sentada en el suelo, con guitarras y botellas.

    El canal se excavó a mediados del siglo XIX, siguiendo los planes de Peter Joseph Lenné, el gran paisajista de los jardines reales de Potsdam y el mismo que trazó la Mariannenplatz, para aliviar el tráfico de barcos del Spree y llevar materiales de construcción a una ciudad que no paraba de crecer. Fue la autopista de mercancías del Berlín industrial: ladrillos, carbón, madera, todo flotaba por aquí. Su nombre viene de un antiguo foso de defensa y drenaje, el Landwehrgraben, cuyo trazado aprovechó en buena parte. Hoy lo recorren barcos turísticos, piraguas y algún que otro pato despistado.

    Este canal guarda también una historia oscura. En enero de 1919, tras la revuelta espartaquista, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada por soldados de los Freikorps, y su cuerpo fue arrojado a estas mismas aguas, varios kilómetros canal abajo, en el Tiergarten. Tardó meses en aparecer, y durante ese tiempo corrieron todo tipo de rumores sobre su paradero. Un memorial la recuerda allí, junto a la orilla, y cada mes de enero miles de personas siguen acudiendo a su tumba, en el este de la ciudad.

    La Admiralbrücke se convirtió hace unos años en el punto de encuentro informal más famoso de Kreuzberg: músicos callejeros, estudiantes, viajeros con mochila... tantos que los vecinos se quejaron del ruido nocturno, y la ciudad tuvo que mediar. Es el eterno dilema de Kreuzberg: un lugar que vive de ser libre y abierto, y unos vecinos que también quieren dormir.

    Cruza el puente hacia el sur, al Graefekiez, y echa a andar río arriba, hacia el este, por la orilla del canal. Pasarás bajo el Kottbusser Damm y cruzarás a Neukölln casi sin darte cuenta, hasta llegar al Maybachufer.

  11. 11. Maybachufer: el mercado junto al canal

    Maybachufer, 12047 Berlin, Germany

    Camina por el Maybachufer, la orilla arbolada del canal, y si tienes suerte con el día te encontrarás un mercado que se extiende a lo largo del agua: pilas de aceitunas, montañas de fruta, telas de colores, vendedores que anuncian sus precios en turco y en alemán, y el olor del gözleme recién hecho en la plancha.

    Sin darte cuenta has pasado de Kreuzberg a Neukölln. Esta orilla lleva el nombre de Albert von Maybach, ministro prusiano de Obras Públicas en el siglo XIX, el hombre que nacionalizó buena parte de los ferrocarriles de Prusia. Un ministro de trenes recordado en un paseo junto al agua... muy de Berlín.

    El mercado turco creció al ritmo de las familias que llegaron como trabajadores invitados, y hoy es uno de los mercados más vivos de la ciudad. Aquí compran abuelas con carrito, cocineros jóvenes y vecinos de toda la vida, codo con codo, regateando por un kilo de tomates o un manojo de perejil. Es el Kreuzberg turco que viste en el Kotti, pero en versión de mercado, ruidoso y generoso.

    Enfrente, al otro lado del canal, está el Paul-Lincke-Ufer, dedicado al compositor de la opereta que dio a Berlín su himno no oficial, «Berliner Luft», el aire de Berlín. Y es justo eso lo que se respira aquí: un aire mezclado, ruidoso, imperfecto, el de una ciudad que ha aprendido a convertir sus heridas en lugares de encuentro.

    Piensa en el camino recorrido: un beso pintado sobre el Muro, un puente con torres de castillo, una orilla donde se ahogaron niños, un barrio encerrado que se negó a desaparecer, un mercado salvado por sus vecinos, una casa okupada con himno propio y el Berlín turco que cambió la ciudad. Todo eso es Kreuzberg: arte, protesta y vida, mezclados en las mismas calles. Siéntate un momento junto al agua... el paseo termina aquí, pero el barrio sigue.