May-Ayim-Ufer: los niños del Spree
Why is it significant?
Baja a la orilla del Spree y mira el agua, mansa y verdosa, con la East Side Gallery reflejada al otro lado. Parece tan cerca que podrías cruzar nadando en un par de minutos. Durante la Guerra Fría, esa cercanía costó vidas.
Key Facts
| Place | May-Ayim-Ufer: los niños del Spree |
|---|---|
| Address | May-Ayim-Ufer, 10997 Berlin, Germany |
| Geo Coordinates | 52.50210, 13.44280 |
| Part of Walk | Kreuzberg secreto: de la East Side Gallery al canal, el Berlín del arte urbano |
| Generated | Generated |
Baja a la orilla del Spree y mira el agua, mansa y verdosa, con la East Side Gallery reflejada al otro lado. Parece tan cerca que podrías cruzar nadando en un par de minutos. Durante la Guerra Fría, esa cercanía costó vidas.
Aquí la frontera no iba por el centro del río, sino pegada a esta orilla: todo el Spree pertenecía al Berlín oriental. Los niños de Kreuzberg jugaban en el muelle, y si uno caía al agua, caía literalmente en otro país. Entre 1966 y 1975 se ahogaron en este tramo cinco niños pequeños. En la orilla occidental, bomberos y vecinos no se atrevían a lanzarse, porque los guardias del Este no permitían entrar en sus aguas, y las patrullas orientales llegaban tarde o no llegaban.
El último se llamaba Çetin Mert. Era hijo de una familia turca del barrio, y cayó al río el 11 de mayo de 1975, el día que cumplía cinco años. Su muerte causó tal indignación que, meses después, el Este y el Oeste firmaron por fin un acuerdo para socorrer a quien cayera a las aguas fronterizas. Un pequeño memorial en la orilla recuerda a los cinco niños.
El nombre de esta orilla también tiene su historia. Hasta 2010 se llamaba Gröbenufer, por un oficial prusiano que en el siglo XVII fundó un fuerte en la costa de la actual Ghana, una base del comercio de esclavos de Brandeburgo. Ese año se rebautizó en honor a May Ayim, poeta afroalemana y activista contra el racismo, que vivió en Berlín y murió en 1996. Fue uno de los primeros cambios de nombre de una calle colonial en la ciudad.
Respira hondo, deja el río a tu espalda y entra en el barrio. Pasa bajo el metro elevado de Schlesisches Tor y adéntrate hacia el sur en las calles del Wrangelkiez, el rincón más escondido del viejo Kreuzberg.