Mariannenplatz y Bethanien: un hospital, un poeta y una casa okupada
Why is it significant?
Sal a la Mariannenplatz, una plaza alargada de césped y árboles, y mira el edificio de ladrillo claro con dos torres esbeltas sobre la entrada. Parece un monasterio italiano trasplantado a Kreuzberg.
Key Facts
| Place | Mariannenplatz y Bethanien: un hospital, un poeta y una casa okupada |
|---|---|
| Address | Mariannenplatz 2, 10997 Berlin, Germany |
| Geo Coordinates | 52.50390, 13.42430 |
| Part of Walk | Kreuzberg secreto: de la East Side Gallery al canal, el Berlín del arte urbano |
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Sal a la Mariannenplatz, una plaza alargada de césped y árboles, y mira el edificio de ladrillo claro con dos torres esbeltas sobre la entrada. Parece un monasterio italiano trasplantado a Kreuzberg. Al norte, una gran iglesia con cúpula, la de Santo Tomás, cierra la perspectiva: cuando se terminó, en la década de 1860, era una de las iglesias más grandes de Berlín. La plaza misma la trazó Peter Joseph Lenné, el gran jardinero de los reyes de Prusia.
El Bethanien nació en la década de 1840 como hospital de diaconisas, por deseo del rey Federico Guillermo IV, un monarca que soñaba con Italia. En 1848, un joven farmacéutico trabajó aquí durante unos meses, preparando medicinas para los enfermos. Se llamaba Theodor Fontane, y con los años se convertiría en el gran novelista de Berlín. Su antigua farmacia se conserva todavía dentro del edificio.
En 1970 el hospital cerró, y se habló de derribarlo. En diciembre de 1971, un grupo de jóvenes ocupó el antiguo edificio de enfermeras, al lado. Lo bautizaron Georg-von-Rauch-Haus, en memoria de un joven activista que había muerto por un disparo de la policía pocos días antes. Fue una de las primeras casas okupadas de Berlín Oeste, y sigue existiendo como proyecto de vivienda autogestionado.
La banda Ton Steine Scherben, con su cantante Rio Reiser, le dedicó una canción, el «Rauch-Haus-Song», que se convirtió en himno: hablaba de la plaza, de la policía y de una casa que no pensaban devolver. Gracias a aquella movilización, el Bethanien no se derribó, y hoy alberga estudios de artistas, una escuela de música y espacios culturales.
Durante la división, el Muro corría a pocos pasos, al norte de la iglesia, sobre el antiguo canal de Luisenstadt, ya cegado. La plaza era el final del mundo occidental, y quizá por eso se convirtió en territorio de rebeldes. Baja ahora por la Mariannenstraße hacia el sur, hasta la Oranienstraße, y busca una plaza que lleva el nombre de aquel cantante.