El Rinconcillo: la barra de 1670
Why is it significant?
Estás en la esquina de las calles Gerona y Alhóndiga, frente a una fachada de azulejos y madera oscura, con la iglesia de Santa Catalina mirándote de frente. Es El Rinconcillo, abierto en 1670 y considerado el bar más antiguo de Sevilla.
Key Facts
| Place | El Rinconcillo: la barra de 1670 |
|---|---|
| Address | Calle Gerona 40, 41003 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39330, -5.98830 |
| Part of Walk | Sevilla se come: mercados, tornos de convento y tabernas centenarias |
| Generated | Generated |
Estás en la esquina de las calles Gerona y Alhóndiga, frente a una fachada de azulejos y madera oscura, con la iglesia de Santa Catalina mirándote de frente. Es El Rinconcillo, abierto en 1670 y considerado el bar más antiguo de Sevilla.
Ponte en situación: cuando aquí se sirvió la primera copa, Murillo todavía pintaba en esta ciudad, y Sevilla seguía siendo la puerta de las Indias, el puerto por donde entraba la plata de América. Desde entonces el local ha cambiado de manos y ha tenido sus reformas, pero conserva lo esencial: los azulejos, las estanterías de botellas, los jamones colgando del techo y una barra de madera gastada por siglos de codos.
Y fíjate en esa barra, porque tiene truco. Los camareros apuntan lo que tomas con tiza, directamente sobre la madera, delante de ti. Cuando pides la cuenta, suman los palotes, la borran con un trapo, y aquí no ha pasado nada. Es el sistema de contabilidad más antiguo y más honrado de Sevilla.
Ahora la comida. Pide espinacas con garbanzos, el plato sevillano por excelencia: espinacas guisadas con garbanzos, ajo, comino, pimentón y pan frito majado, una receta en la que muchos ven la huella de la cocina andalusí. También son clásicos el bacalao con tomate y los montaditos. En Sevilla la tapa se toma de pie, en barra, y se va pidiendo poco a poco, nunca todo de golpe. Ir de tapas no es cenar: es una manera de estar en la calle.
Al lado se abre la plaza de los Terceros, que debe su nombre al antiguo convento de franciscanos de la Orden Tercera, y alrededor se reparten tabernas y bares de barrio. Esta esquina lleva más de tres siglos y medio dando de comer y de beber a los sevillanos, y sigue llena. Cuando termines, baja por la calle Alhóndiga hacia el sur, hasta una plaza con una iglesia blanca de columnas, la de San Ildefonso.