Convento de Santa Inés: bollitos por el torno
Why is it significant?
Busca en la calle Doña María Coronel la puerta del convento de Santa Inés y, dentro, una ventanita con una rueda de madera giratoria. Eso es el torno, y es la única forma de comprarle dulces a unas monjas que viven en clausura y a las que nunca vas a ver la cara. El ritual tiene su gracia.
Key Facts
| Place | Convento de Santa Inés: bollitos por el torno |
|---|---|
| Address | Calle Doña María Coronel 5, 41003 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39350, -5.99000 |
| Part of Walk | Sevilla se come: mercados, tornos de convento y tabernas centenarias |
| Generated | Generated |
Busca en la calle Doña María Coronel la puerta del convento de Santa Inés y, dentro, una ventanita con una rueda de madera giratoria. Eso es el torno, y es la única forma de comprarle dulces a unas monjas que viven en clausura y a las que nunca vas a ver la cara.
El ritual tiene su gracia. Tocas el timbre y esperas. Una voz al otro lado dice: Ave María Purísima. Tú contestas: sin pecado concebida. Pides lo que quieres, pones el dinero en la rueda, la rueda gira... y vuelve con tu caja de dulces. Sin caras, sin nombres, como un pequeño milagro de madera.
Este convento de clarisas lo fundó en 1374 doña María Coronel, una noble sevillana cuya historia se ha contado mil veces. La leyenda dice que el rey Pedro I la perseguía con insistencia y que ella, para librarse de él, se desfiguró el rostro con aceite hirviendo. Su cuerpo se conserva en el convento y, según la tradición, se muestra a los fieles cada 2 de diciembre. La calle que pisas lleva su nombre.
Y ahora, lo que has venido a buscar: los bollitos de Santa Inés. Son unas tortitas finas y crujientes, con su punto de matalahúga, que es como llaman en Andalucía al anís en grano, perfectas para mojar en el café o para comérselas una detrás de otra sin darte cuenta. Las monjas las hacen a mano con una receta que se transmite de generación en generación dentro de los muros.
Una última sorpresa: esta iglesia es el escenario de una de las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, Maese Pérez el organista. En ella, la noche de Nochebuena, el órgano de Santa Inés vuelve a sonar tocado por un músico que ya había muerto. Así que estos muros tienen fantasma literario además de dulces. Sigue la calle hacia el este hasta la esquina donde se juntan las calles Gerona y Alhóndiga, frente a una iglesia de ladrillo: allí te espera el bar más antiguo de Sevilla.