Iglesia de San Pedro: el bautismo de Velázquez

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Fíjate primero en la torre: abajo, ladrillo mudéjar, recio y sin adornos; arriba, un remate barroco de azulejos y curvas, como si a una señora seria le hubieran puesto un sombrero de feria. Estás ante la iglesia de San Pedro, una de las parroquias más antiguas de Sevilla.

Key Facts

PlaceIglesia de San Pedro: el bautismo de Velázquez
AddressPlaza de San Pedro, 41003 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.39270, -5.99000
Part of WalkSevilla de piedra, ladrillo y madera: de la Magdalena a las Setas y la Casa de Pilatos
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Fíjate primero en la torre: abajo, ladrillo mudéjar, recio y sin adornos; arriba, un remate barroco de azulejos y curvas, como si a una señora seria le hubieran puesto un sombrero de feria. Estás ante la iglesia de San Pedro, una de las parroquias más antiguas de Sevilla.

San Pedro pertenece a la familia de las llamadas iglesias fernandinas, las parroquias que se levantaron en los siglos trece y catorce, tras la conquista castellana. Muchas ocupan el lugar de antiguas mezquitas, y todas comparten una mezcla muy sevillana: estructura gótica, la que traían los conquistadores, construida por alarifes que trabajaban a la manera mudéjar, con ladrillo, lacerías y techumbres de madera. Es la arquitectura de una ciudad que cambió de dueños pero no de manos.

Y ahora el dato que hace que esta plaza tenga otro peso. El 6 de junio de 1599, en la pila de esta iglesia, bautizaron a un niño llamado Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. La partida de bautismo se conserva en el archivo de la parroquia. Aquel crío del barrio de San Pedro acabaría siendo pintor de cámara de Felipe IV y pintaría Las Meninas, probablemente el cuadro más estudiado de la historia del arte.

Velázquez se formó en Sevilla con Francisco Pacheco, se casó con su hija Juana, y a los veinticuatro años se marchó a Madrid para no volver. Pero su primera escuela fueron estas calles: los bodegones de su juventud, con sus huevos fritos y sus cántaros de agua, están llenos de la luz y de la gente de esta ciudad. A pocas calles de aquí, en la calle Padre Luis María Llop, se señala la casa donde, según la tradición, nació.

Si la puerta está abierta, asómate a ver las techumbres y las capillas, que guardan siglos de devoción del barrio. Después baja hacia el sureste, cruza la recoleta plaza del Cristo de Burgos y sigue por las calles estrechas hasta la plaza de Pilatos: te espera el palacio más bonito de Sevilla que no es un Alcázar.

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