Convento de San Leandro: las yemas más famosas
Why is it significant?
Frente a ti, la iglesia blanca y neoclásica de San Ildefonso, con sus dos torres; a su lado, tras unos muros sobrios, el convento de San Leandro. Si ves entrar a alguien con prisa y salir con una cajita en la mano, ya sabes a qué ha venido.
Key Facts
| Place | Convento de San Leandro: las yemas más famosas |
|---|---|
| Address | Plaza de San Ildefonso 1, 41003 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39090, -5.98790 |
| Part of Walk | Sevilla se come: mercados, tornos de convento y tabernas centenarias |
| Generated | Generated |
Frente a ti, la iglesia blanca y neoclásica de San Ildefonso, con sus dos torres; a su lado, tras unos muros sobrios, el convento de San Leandro. Si ves entrar a alguien con prisa y salir con una cajita en la mano, ya sabes a qué ha venido.
Las yemas de San Leandro son probablemente el dulce de convento más famoso de Sevilla. Son pequeñas bolitas de yema de huevo y almíbar, envueltas una a una en papel, suaves, intensas y tan dulces que una sola te arregla la tarde. Las monjas agustinas las elaboran a mano desde hace generaciones, y hay sevillanos que no conciben una visita familiar sin una caja de yemas bajo el brazo.
¿Por qué tantos dulces de convento llevan yema? Se cuenta que las bodegas de vino usaban claras de huevo para clarificar sus caldos, y que las yemas sobrantes acababan en los conventos, que las convertían en dulces. Es una de esas historias que se repiten de bodega en bodega y de torno en torno; sea del todo cierta o no, explica bien por qué medio recetario conventual andaluz es amarillo.
El convento lleva el nombre de San Leandro, obispo de Sevilla en el siglo seis y hermano mayor de San Isidoro. Leandro fue una figura clave de la Hispania visigoda: participó en el Tercer Concilio de Toledo, en 589, cuando el rey Recaredo abandonó el arrianismo y abrazó el catolicismo. Las agustinas llevan siglos en este edificio, rezando, cantando y, por la cuenta que nos trae, batiendo huevos.
Sevilla fue una ciudad de conventos, decenas de ellos, y muchos sobrevivieron gracias a la repostería. Cada diciembre una muestra reúne los dulces de las clausuras de la provincia, y los sevillanos hacen cola para comprarlos. Ahora vuelve hacia el noroeste por la plaza del Cristo de Burgos y la plaza de San Pedro, y toma la calle Imagen hasta la Encarnación: allí, bajo una estructura de madera gigante, está el gran mercado del centro.