Bruselas : Grand-Place y la Ruta Real
Del oro barroco de la Grand-Place a las terrazas monumentales del Mont des Arts
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1. La Grand-Place : El Teatro Dorado de Brabante
Grand-Place 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Avance hacia el centro del adoquinado histórico de la Grand-Place de Bruselas y gire lentamente sobre sí mismo mientras la luz del día ilumina los dorados deslumbrantes de sus fachadas barrocas. Frente a usted, en el flanco sur, se eleva el soberbio Ayuntamiento de Bruselas, cuya torre gótica calada asciende a noventa y seis metros de altura, rematada por la estatua dorada de cinco metros del arcángel San Miguel abatiendo al dragón infernal. Observe la sutil asimetría del edificio: la leyenda popular afirma que su arquitecto se suicidó al descubrir el error, aunque en realidad ambas alas fueron levantadas con décadas de diferencia en el siglo quince.
Esta explanada incomparable comenzó en el siglo once como un simple cenagal pantanoso junto al río Sena, denominado Nedermerct o mercado bajo. Con el paso de los siglos, los pujantes gremios de comerciantes y artesanos de Bruselas, desde los cerveceros hasta los panaderos y sastres, establecieron aquí sus sedes gremiales de madera para afirmar sus libertades cívicas frente a los duques de Brabante.
En agosto de mil seiscientos noventa y cinco, un violento bombardeo arrasó la ciudad: las tropas francesas de Luis catorce, bajo las órdenes del mariscal de Villeroi, cañonearon la plaza durante tres días seguidos con cuatro mil proyectiles incendiarios, reduciendo a cenizas casi la totalidad de las casas corporativas y respetando milagrosamente solo la torre consistorial.
En una asombrosa muestra de orgullo ciudadano y poderío mercantil, los burgueses y maestros artesanos reconstruyeron toda la plaza en menos de cinco años. Impusieron una deslumbrante armonía arquitectónica combinando el barroco italiano con las tradiciones flamencas, cubriendo molduras, frontones y estatuas con pan de oro de veinticuatro quilates para concebir el teatro al aire libre más bello de Europa.
Abandone la plaza por la esquina noreste tomando la Rue de la Colline, cruce la Rue du Marché aux Herbes y adéntrese bajo la bóveda de vidrio de las Galeries Royales Saint-Hubert.
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2. Las Galerías Reales Saint-Hubert : La Cuna del Bombón Belga
Galerie du Roi 5, 1000 Bruxelles, Belgium
Cruce el gran arco de entrada de inspiración clasicista y contemple la monumental bóveda curva de hierro y cristal de las Galerías Reales Saint-Hubert en Bruselas. Inauguradas en mil ochocientos cuarenta y siete por el rey Leopoldo primero, estas elegantes galerías comerciales de más de doscientos metros de longitud fueron concebidas por el joven arquitecto Jean-Pierre Cluysenaer, anticipándose en varias décadas a la célebre Galleria Vittorio Emanuele de Milán.
La galería se organiza en tres sectores bien diferenciados: la Galería del Rey, la Galería de la Reina y la más íntima Galería de los Príncipes. Fue ideada como un refinado paseo protegido de las lluvias, el fango y el bullicio de los carruajes, ofreciendo a la próspera burguesía bruselense un espacio seguro para exhibir sus mejores atuendos y realizar compras exclusivas en prestigiosas boutiques de sombreros, joyerías y librerías de arte.
En mil ochocientos cincuenta y siete, el boticario suizo Jean Neuhaus abrió su farmacia en la Galería de la Reina, donde bañaba píldoras amargas con una fina capa de chocolate para hacerlas más agradables a los enfermos. Su nieto, Jean Neuhaus junior, tuvo en mil novecientos doce la brillante ocurrencia de sustituir la medicina por un exquisito relleno de avellanas tostadas, inventando así el primer bombón o praliné belga de la historia.
Durante el siglo diecinueve, estas arcadas fueron el refugio predilecto de numerosos exiliados políticos franceses. Victor Hugo paseaba a diario bajo esta bóveda mientras redactaba Los Miserables, reuniéndose en el Café des Vaudevilles con el escritor Alexandre Dumas y el poeta Charles Baudelaire al calor de un café humeante, mientras discutían sobre literatura, filosofía y los turbulentos acontecimientos de la política francesa.
Salga por el extremo oeste hacia la Rue des Bouchers, cruce la Rue au Beurre y descubra el imponente pórtico de columnas de la Bolsa de Bruselas.
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3. La Bolsa de Bruselas : Palacio del Comercio y la Cerveza
Place de la Bourse 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Sitúese al pie de la monumental escalinata de la Bolsa de Bruselas y contemple sus colosales columnas corintias, sus frisos alegóricos y los leones de piedra que custodian el acceso a este palacio de las finanzas. Diseñado por el arquitecto Léon-Pierre Suys y completado en mil ochocientos setenta y tres, este edificio eclectico se erigió sobre el lecho subterráneo del río Sena como el símbolo supremo de la pujanza industrial y bancaria de Bélgica en el siglo diecinueve.
Examine con atención los grupos escultóricos que adornan la cornisa superior de la fachada. Un joven escultor francés por entonces prácticamente desconocido, llamado Auguste Rodin, trabajó en Bruselas entre mil ochocientos setenta y uno y mil ochocientos setenta y siete como aprendiz del taller de Carrier-Belleuse, tallando aquí en piedra caliza figuras alegóricas de la navegación y el comercio antes de crear El Pensador.
La construcción de la Bolsa formó parte de la radical transformación urbana impulsada por el alcalde Jules Anspach, quien ordenó cubrir el insalubre curso del río Sena para trazar amplios bulevares rectilíneos al estilo de París, saneando los focos de epidemias que diezmaban los barrios populares. Bajo el suelo de la plaza descansan los vestigios del convento medieval de los Recoletos, donde fue sepultado el duque Juan primero de Brabante en mil doscientos noventa y cuatro.
En dos mil veintitrés, tras una impecable restauración patrimonial, el majestuoso vestíbulo bursátil abrió sus puertas como sede del museo interactivo Belgian Beer World. En él se rinde homenaje al patrimonio inmaterial de la UNESCO que rodea a las cervezas trapenses, de abadía y lambics de fermentación espontánea del valle del Sena, cuya técnica de elaboración milenaria atrae a maestros cerveceros y paladares gourmet de todo el planeta.
Descienda los escalones, camine hacia el sureste por la Rue Henri Maus y siga la Rue de l'Étuve hasta encontrar la célebre estatuilla del Manneken Pis.
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4. El Manneken Pis : El Espíritu Irreverente de Bruselas
Rue de l'Étuve 46, 1000 Bruxelles, Belgium
Levante la vista en la esquina de la Rue de l'Étuve con la Rue du Chêne hacia la diminuta estatuilla de bronce del Manneken Pis, que vierte agua con alegre desenvoltura tras una reja barroca. Con apenas cincuenta y cinco centímetros de altura, esta figura mundialmente famosa asombra a los viajeros por su modesto tamaño, pero en el corazón de los ciudadanos de Bruselas ocupa un lugar colosal como personificación de la zwanze, el humor burlón e irreverente de la ciudad.
La actual escultura de bronce fue fundida en mil seiscientos diecinueve por el célebre escultor Jérôme Duquesnoy el Viejo para reemplazar una fuente medieval de piedra que ya abastecía de agua potable a los vecinos en el siglo catorce. Innumerables leyendas justifican su existencia: la más popular cuenta que un valiente niño apagó con su orina la mecha encendida con que los invasores pretendían volar las murallas de la ciudad.
El Manneken Pis posee un fabuloso armario ceremonial compuesto por más de mil trajes a medida, que se exhiben en el cercano Museo de la Ciudad. Desde que el rey Luis quince de Francia le regaló un lujoso atuendo de brocado en mil setecientos cuarenta y siete para disculpar a sus soldados por un intento de robo, un chambelán municipal lo viste solemnemente en festividades y visitas de Estado.
La figura visible en la calle es una réplica exacta instalada en mil novecientos sesenta y cinco. La pieza original de mil seiscientos diecinueve se custodia bajo estrictas medidas de seguridad en el Museo de la Ciudad en la Grand-Place, tras haber sido robada y recuperada en varias ocasiones a lo largo de los siglos por soldados y maleantes.
Suba por la Rue du Chêne, cruce la Rue du Midi y camine en dirección sur hasta llegar a la imponente iglesia de Notre-Dame de la Chapelle.
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5. Notre-Dame de la Chapelle : El Descanso de Pieter Bruegel
Place de la Chapelle 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Deténgase ante la severa fachada románico-gótica y la sólida torre barroca de Notre-Dame de la Chapelle, la iglesia parroquial más antigua que se conserva en Bruselas. Fundada en mil ciento treinta y cuatro por el duque Godofredo el Barbudo como una humilde capilla extramuros, este templo evolucionó a lo largo de los siglos hasta convertirse en el epicentro espiritual y comunitario del barrio artesano de las Marolles, cuyos habitantes siempre han defendido con ardor su identidad popular frente a las imposiciones de la alta burguesía.
La fábrica del edificio ilustra de forma magistral las etapas constructivas de la ciudad medieval: mientras que el transepto y el coro conservan los robustos arcos de medio punto y pilares románicos del siglo trece, las naves laterales y centrales fueron reconstruidas en el siglo quince en el más puro estilo gótico brabanzón, con bóvedas de crucería y ventanales esbeltos.
En una capilla del lateral derecho reposan los restos mortales del más genial pintor flamenco del siglo dieciséis: Pieter Bruegel el Viejo, fallecido en Bruselas en mil quinientos sesenta y nueve. Bruegel residía a escasos metros de aquí, en la Rue Haute, y se inspiró directamente en los vecinos de este barrio para plasmar sus célebres escenas de bodas campesinas, banquetes y proverbios flamencos.
Sobre la tumba del maestro, su hijo Jan Bruegel colocó un epitafio decorado con una pintura de Cristo entregando las llaves a San Pedro. Aunque la obra original fue expoliada durante la ocupación francesa del siglo dieciocho, la parroquia honra la memoria de su ilustre feligrés con una expresiva estatua de bronce situada frente al pórtico de entrada, donde el maestro parece observar con mirada atenta y afectuosa el ir y venir de los paseantes.
Salga del templo, suba por la Rue Haute, gire a la izquierda en la Rue Joseph Stevens y ascienda hacia las agujas góticas de Notre-Dame du Sablon.
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6. La Iglesia de Notre-Dame du Sablon : La Joya del Gótico Flamenco
Rue des Sablons 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Levante la mirada hacia la deslumbrante silueta de encaje en piedra caliza de la iglesia de Notre-Dame du Sablon, encaramada majestuosamente sobre la colina del Sablon en Bruselas. Erigida a lo largo del siglo quince en sustitución de una modesta capilla militar, este templo constituye uno de los ejemplos más depurados y perfectos del gótico flamígero brabanzón, famoso por sus arbotantes calados, pináculos flamígeros y fastuosas tracerías de piedra blanca.
La devoción por este lugar nació de una visión mística y un piadoso hurto: en mil trescientos cuarenta y ocho, una mujer devota llamada Beatrijs Soetkens tuvo una aparición de la Virgen en Amberes. Siguiendo la llamada divina, tomó una estatuilla milagrosa de Nuestra Señora, la trasladó en barca por los canales hasta Bruselas y la entregó a la cofradía de los ballesteros, quienes la entronizaron en su capilla del Sablon, convirtiendo de inmediato la colina en el destino predilecto de miles de romeros devotos.
Cruce el umbral y déjese inundar por la claridad extraordinaria de sus cinco naves góticas, iluminadas por monumentales vidrieras policromadas de catorce metros de altura en el presbiterio. En el transepto se abren las fastuosas capillas funerarias de la ilustre familia principesca de Thurn und Taxis, decoradas con mármoles negros y blancos de incomparable opulencia barroca.
La dinastía de Thurn und Taxis fundó desde Bruselas el primer servicio postal continental organizado de la historia europea, empleando jinetes de postas para conectar los dominios de los Habsburgo. Su capilla sepulcral familiar en esta iglesia, embellecida con soberbias esculturas de François Duquesnoy, proclama el inmenso poder de los correos imperiales, que tejieron la red de comunicaciones más rápida y eficiente de la Europa del Renacimiento.
Salga por la puerta lateral, cruce la Rue de la Régence y adéntrese en el encantador parque ajardinado del Petit Sablon.
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7. El Petit Sablon : El Homenaje a los Gremios Históricos
Place du Petit Sablon 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Traspase la verja de hierro forjado y adéntrese en el primoroso jardín del Petit Sablon, un remanso de simetría y serenidad vegetal en el corazón de Bruselas. Proyectado en mil ochocientos noventa por el arquitecto Henri Beyaert, este parque neorrenacentista fue concebido como un monumento cívico al aire libre dedicado a ensalzar el trabajo artesanal, las libertades comunales y la resistencia heroica contra el despotismo absolutista.
Recorra el perímetro de la verja exterior: sobre elegantes pilares de piedra descansan exactamente cuarenta y ocho estatuas de bronce que personifican los gremios tradicionales de Bruselas. Cada figura exhibe con minucioso rigor histórico las ropas e instrumentos de su oficio: allí verá al cervecero con su pala, al curtidor con la piel, al herrero, al cantero, al ballestero y al tonelero, cada uno con una expresión llena de dignidad y concentración en su quehacer cotidiano.
En el centro del jardín, sobre una fuente escalonada, se alza el monumento a los condes de Egmont y de Hornes, esculpido por Charles-Auguste Fraikin. Estos dos nobles flamencos desafiaron en el siglo dieciséis la tiranía del duque de Alba y la Inquisición española, siendo trágicamente decapitados en la Grand-Place en junio de mil quinientos sesenta y ocho, encendiendo la llama de la rebelión de los Países Bajos.
Rodeando la fuente se disponen diez estatuas de los mayores sabios y humanistas de la Flandes renacentista, entre ellos el cartógrafo Gerard Mercator, el pionero de la anatomía moderna Andrés Vesalio y el botánico Dodoens, cuyos estudios revolucionaron la ciencia europea desde las tierras belgas, sentando las bases del método científico que transformaría para siempre la comprensión del cuerpo humano y el cosmos.
Salga por la parte superior del jardín, camine hacia el noreste por la Rue de la Régence y acceda a la majestuosa Place Royale.
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8. Place Royale y Coudenberg : El Trono de los Emperadores
Place Royale 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Sitúese en el centro del imponente conjunto neoclásico de la Place Royale de Bruselas, flanqueada por fachadas columnadas de impecable blancura y presidida por el templo de Saint-Jacques-sur-Coudenberg. En medio de la explanada se yergue la estatua ecuestre de bronce de Godofredo de Bouillón, el célebre cruzado que conquistó Jerusalén en mil noventa y nueve y que fue adoptado como héroe nacional por la joven monarquía belga.
Esta noble plaza ilustrada del siglo dieciocho se asienta directamente sobre los restos del palacio de Coudenberg, que durante más de setecientos años fue la sede del poder soberano en Europa. Aquí residieron los duques de Borgoña y posteriormente el emperador Carlos quinto, quien gobernó desde esta colina de Bruselas un imperio transcontinental donde nunca se ponía el sol.
En febrero de mil setecientos treinta y uno, un pavoroso incendio desatado en los aposentos de la gobernadora María Isabel devoró el fastuoso complejo palaciego en pocas horas. Las llamas destruyeron los techos tallados del Aula Magna y el palacio quedó en ruinas durante décadas, hasta que los gobernantes austríacos decidieron allanar el terreno y levantar la actual Place Royale sobre los escombros, creando la monumental explanada abierta y neoclásica que contemplamos hoy en día.
Hoy en día es posible descender bajo los adoquines de la Place Royale para visitar el fascinante sitio arqueológico subterráneo del Coudenberg. Caminará por la auténtica Rue Isabelle pavimentada en el siglo dieciséis, atravesará las bodegas ducales y contemplará los pilares de la imponente Aula Magna donde Carlos quinto abdicó solemnemente de sus coronas en mil quinientos cincuenta y cinco, abrumado por el peso de la corona y la fatiga de medio siglo de continuas guerras europeas.
Diríjase al ángulo noroeste de la plaza y asómese a la espectacular balconada panorámica del Mont des Arts.
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9. El Mont des Arts : El Mirador de la Cultura
Mont des Arts 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Asómese a la balaustrada de piedra del Mont des Arts, la colina de las artes, y contemple la perspectiva urbana más impresionante y fotografiada de Bruselas. A sus pies se despliega un armonioso jardín geométrico salpicado de surtidores de agua y sauces cuidados, mientras al fondo, alineada con precisión matemática, la esbelta aguja gótica del Ayuntamiento de la Grand-Place recorta el cielo como un faro dorado sobre la ciudad baja.
La concepción de este monumental eje cultural fue obra del rey Leopoldo segundo, el célebre monarca urbanista de Bélgica. A finales del siglo diecinueve, el soberano adquirió a sus expensas los viejos caseríos del insalubre barrio de Saint-Roch, los derribó y soñó con erigir en esta colina una Acrópolis moderna dedicada a las artes, las letras y la ciencia, rodeada por los museos reales, concibiendo un conjunto que armonizara la belleza paisajística con el saber ilustrado de la nación.
Para la Exposición Universal de mil novecientos diez, el paisajista parisino Pierre Vacherot diseñó unos jardines provisionales que conquistaron tanto a los bruselenses que se volvieron definitivos. En la década de mil novecientos cincuenta se completó el actual complejo arquitectónico de sobrias líneas monumentales, que alberga la Biblioteca Real Alberto primero y los palacios de congresos.
Fíjese en el carillón mecánico de veinticuatro campanas instalado en la fachada del Palais des Congrès: al dar las horas, doce figuras históricas en bronce desfilan en nichos giratorios mientras suenan las melodías populares del folclore flamenco y valón, congregando a decenas de curiosos en la escalinata, convirtiendo cada cambio de hora en un espectáculo festivo celebrado tanto por turistas como por bruselenses.
Baje por las escaleras que atraviesan los jardines, cruce el Boulevard de l'Impératrice y ascienda hacia la colina de la Catedral de San Miguel.
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10. La Catedral de San Miguel y Santa Gúdula : El Templo de la Corona
Place Sainte-Gudule 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Levante la mirada con admiración ante las imponentes torres gemelas de sesenta y seis metros de altura de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, erigida con orgullo sobre la colina de Treurenberg en Bruselas. Construida a lo largo de más de tres siglos, entre mil doscientos veinticinco y mil quinientos cincuenta, esta basílica representa la máxima cumbre del gótico brabanzón y guarda una estrecha semejanza de proporciones con Notre-Dame de París, saneando los focos de epidemias que diezmaban los barrios populares.
El templo está consagrado a los dos santos patronos de la ciudad: San Miguel Arcángel, protector de los soldados y vencedor del mal, y Santa Gúdula, una piadosa doncella del siglo ocho. Según la tradición, el diablo intentaba apagar repetidamente la vela con que la santa rezaba en la oscuridad, pero un ángel del Señor la encendía de nuevo milagrosamente, razón por la cual siempre se la representa portando una linterna encendida.
Al cruzar la puerta principal quedará impresionado por la serenidad y la amplitud de su nave gótica de piedra blanca de Gobertange. Adosadas a las columnas del templo destacan doce estatuas colosales de los apóstoles, esculpidas en el siglo diecisiete por maestros barrocos de la talla de Lucas Faydherbe y Jérôme Duquesnoy el Joven para reparar los estragos dejados por la furia iconoclasta protestante que asoló las iglesias flamencas en el turbulento siglo dieciséis.
Como catedral primada de Bélgica, sus naves han sido testigo de momentos cumbres de la historia contemporánea: aquí contrajeron matrimonio en mil novecientos sesenta el rey Balduino y doña Fabiola de Mora y Aragón, y entre estas bóvedas el pueblo belga despide a sus soberanos en solemnes funerales de Estado, congregando a dignatarios de todo el mundo bajo sus majestuosas bóvedas de crucería.
Baje la escalinata de la catedral, siga la Rue d'Assaut hacia el oeste y alcance la Place de la Monnaie ante el pórtico del Teatro Real.
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11. El Teatro Real de la Monnaie : La Chispa de la Revolución Belga
Place de la Monnaie 1, 1000 Bruxelles, Belgium
Concluya su recorrido en la espaciosa Place de la Monnaie frente al elegante pórtico de columnas jónicas del Teatro Real de la Monnaie de Bruselas. Asentado sobre los cimientos de la antigua ceca o casa de la moneda de los duques de Brabante, este coliseo lírico no solo figura entre los teatros de ópera más prestigiosos y vanguardistas de Europa, sino que fue el escenario exacto donde prendió la chispa revolucionaria que dio nacimiento a la Bélgica independiente.
La noche del veinticinco de agosto de mil ochocientos treinta se representaba en este teatro, con motivo del cumpleaños del rey Guillermo primero de los Países Bajos, la ópera La muda de Portici del compositor Daniel Auber. Cuando el tenor entonó con fervor patriótico el célebre dueto Amour sacré de la patrie, la emoción patriótica desbordó a los espectadores, quienes se pusieron en pie electrizados y salieron a la plaza gritando ¡A las armas!.
En cuestión de minutos, una multitud de estudiantes, artesanos y burgueses indignados con el dominio holandés formó barricadas en las calles, asaltó los edificios de la administración neerlandesa y tomó el control de la ciudad, proclamando la independencia nacional pocas semanas después y redactando una de las constituciones más liberales y avanzadas de la época.
Tras un devastador incendio en mil ochocientos cincuenta y cinco, la sala en herradura fue reconstruida con fastuosos dorados, terciopelos rojos y pinturas alegóricas por el arquitecto Joseph Poelaert. Hoy en día, la Monnaie es un referente lírico mundial galardonado repetidamente como la mejor compañía de ópera del continente.
Tome asiento en una de las terrazas de la Place de la Monnaie, pida un café caliente con un tradicional speculoos crujiente o una refrescante cerveza belga, y celebre la apasionante travesía por el oro de los gremios, el corazón de los reyes y las libertades conquistadas en Bruselas.