El Mont des Arts : El Mirador de la Cultura
Why is it significant?
Asómese a la balaustrada de piedra del Mont des Arts, la colina de las artes, y contemple la perspectiva urbana más impresionante y fotografiada de Bruselas.
Key Facts
| Place | El Mont des Arts : El Mirador de la Cultura |
|---|---|
| Address | Mont des Arts 1, 1000 Bruxelles, Belgium |
| Geo Coordinates | 50.84410, 4.35650 |
| Part of Walk | Bruselas : Grand-Place y la Ruta Real |
| Generated | Generated |
Asómese a la balaustrada de piedra del Mont des Arts, la colina de las artes, y contemple la perspectiva urbana más impresionante y fotografiada de Bruselas. A sus pies se despliega un armonioso jardín geométrico salpicado de surtidores de agua y sauces cuidados, mientras al fondo, alineada con precisión matemática, la esbelta aguja gótica del Ayuntamiento de la Grand-Place recorta el cielo como un faro dorado sobre la ciudad baja.
La concepción de este monumental eje cultural fue obra del rey Leopoldo segundo, el célebre monarca urbanista de Bélgica. A finales del siglo diecinueve, el soberano adquirió a sus expensas los viejos caseríos del insalubre barrio de Saint-Roch, los derribó y soñó con erigir en esta colina una Acrópolis moderna dedicada a las artes, las letras y la ciencia, rodeada por los museos reales, concibiendo un conjunto que armonizara la belleza paisajística con el saber ilustrado de la nación.
Para la Exposición Universal de mil novecientos diez, el paisajista parisino Pierre Vacherot diseñó unos jardines provisionales que conquistaron tanto a los bruselenses que se volvieron definitivos. En la década de mil novecientos cincuenta se completó el actual complejo arquitectónico de sobrias líneas monumentales, que alberga la Biblioteca Real Alberto primero y los palacios de congresos.
Fíjese en el carillón mecánico de veinticuatro campanas instalado en la fachada del Palais des Congrès: al dar las horas, doce figuras históricas en bronce desfilan en nichos giratorios mientras suenan las melodías populares del folclore flamenco y valón, congregando a decenas de curiosos en la escalinata, convirtiendo cada cambio de hora en un espectáculo festivo celebrado tanto por turistas como por bruselenses.
Baje por las escaleras que atraviesan los jardines, cruce el Boulevard de l'Impératrice y ascienda hacia la colina de la Catedral de San Miguel.