Belvedere superior: El beso de Klimt y el Tratado de Estado

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Ya estás en la cima: frente a ti, el Belvedere superior despliega su fachada blanca, con los tejados de cobre verde escalonados como las tiendas de un campamento, quizá un guiño a las victorias del príncipe sobre los otomanos.

Key Facts

PlaceBelvedere superior: El beso de Klimt y el Tratado de Estado
AddressPrinz-Eugen-Straße 27, 1030 Wien, Austria
Geo Coordinates48.19130, 16.38100
Part of WalkViena del oro de Klimt: la Secesión, la Karlskirche y el Belvedere
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Ya estás en la cima: frente a ti, el Belvedere superior despliega su fachada blanca, con los tejados de cobre verde escalonados como las tiendas de un campamento, quizá un guiño a las victorias del príncipe sobre los otomanos. Construido entre 1717 y 1723, no era una casa, sino un escenario para fiestas y recepciones.

Hoy es un museo, y dentro te espera la pareja más famosa de Viena. El beso, de Gustav Klimt, pintado en 1907 y 1908: un lienzo cuadrado de casi dos metros de lado, cubierto de pan de oro, donde un hombre y una mujer se abrazan al borde de un prado de flores. Lo asombroso es que el Estado austriaco lo compró en 1908, en cuanto se expuso, cuando Klimt todavía era un artista polémico. El Belvedere guarda la mayor colección de Klimt del mundo y, entre otras joyas, una versión del Napoleón cruzando los Alpes de Jacques-Louis David.

Pero este palacio guarda otro beso, el de un país con su libertad. El 15 de mayo de 1955, en el salón de mármol, los ministros de Exteriores de la Unión Soviética, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia firmaron con el austriaco Leopold Figl el Tratado de Estado, que devolvía a Austria su plena independencia. Figl salió después al balcón y mostró el documento a la multitud que llenaba este jardín.

Su frase célebre, Austria es libre, la pronunció en realidad dentro, en el salón, aunque la memoria popular la sitúa en el balcón. Detrás quedaban siete años de dominio nazi, una guerra, y diez años de ocupación por cuatro potencias. En octubre de ese año se marcharon los últimos soldados extranjeros, y el 26 de octubre Austria proclamó su neutralidad, que hoy es su fiesta nacional.

Para la última parada, sal por la puerta sur del recinto, cruza con cuidado la gran avenida del Gürtel y entra en el parque que hay enfrente. Busca un pabellón de cristal y acero que parece suspendido en el aire.

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