Belvedere 21
Why is it significant?
Termina el paseo frente a esta caja de cristal y acero que parece flotar sobre su base, ligera, transparente, como un pabellón de feria. Y es exactamente lo que fue: hoy se llama Belvedere 21, y es la casa del arte contemporáneo del Belvedere.
Key Facts
| Place | Belvedere 21 |
|---|---|
| Address | Arsenalstraße 1, 1030 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.18620, 16.38360 |
| Part of Walk | Viena del oro de Klimt: la Secesión, la Karlskirche y el Belvedere |
| Generated | Generated |
Termina el paseo frente a esta caja de cristal y acero que parece flotar sobre su base, ligera, transparente, como un pabellón de feria. Y es exactamente lo que fue: hoy se llama Belvedere 21, y es la casa del arte contemporáneo del Belvedere.
El arquitecto Karl Schwanzer lo diseñó como pabellón de Austria para la Exposición Universal de Bruselas de 1958, la primera gran exposición universal después de la guerra. Al terminar, en lugar de desguazarlo, lo desmontaron, lo trajeron a Viena y lo volvieron a montar en este parque. Abrió en 1962 como Museo del Siglo Veinte, y los vieneses lo bautizaron enseguida con cariño como la casa del veinte.
Piensa en lo que significaba ese edificio en 1958. Austria llevaba solo tres años libre, recién declarada neutral, y quería presentarse al mundo como un país moderno, abierto, sin sombras del pasado. Ese pasado, por supuesto, no se borraba con cristal, y el país tardaría décadas en mirar de frente su papel en los crímenes nazis. Pero la apuesta por la transparencia, literal, dice mucho de aquella generación.
Tras una larga temporada cerrado, el arquitecto Adolf Krischanitz lo renovó y le añadió una torre de oficinas; reabrió en 2011 como 21er Haus, y en 2018 recibió su nombre actual. Aquí se exponen artistas austriacos e internacionales de nuestro tiempo, y muchas veces lo más interesante es ver cómo dialogan con este espacio diáfano, sin una sola pared que corte la luz.
Mira el camino que has hecho: empezaste en 1898, ante un cubo blanco que gritaba que cada época necesita su arte, y terminas en 1958, en una caja de cristal que lo pone en práctica. Entre medias, un emperador que quiso ser rey de España, un príncipe que coleccionaba victorias, el oro de Klimt y la firma que liberó a Austria. La estación central de Viena está a pocos minutos a pie, por si el viaje continúa... y si no, el arte de esta ciudad siempre tiene otra puerta abierta.