Belvedere inferior y Orangerie
Why is it significant?
Cruza el patio y ponte frente a este palacio largo y bajo, de una sola planta, con estatuas en lo alto de la cornisa y un cuerpo central un poco más elevado. Es el Belvedere inferior, y aquí vivía uno de los generales más famosos de la historia de Europa. Eugenio de Saboya nació en París en 1663.
Key Facts
| Place | Belvedere inferior y Orangerie |
|---|---|
| Address | Rennweg 6, 1030 Wien, Austria |
| Geo Coordinates | 48.19670, 16.37910 |
| Part of Walk | Viena del oro de Klimt: la Secesión, la Karlskirche y el Belvedere |
| Generated | Generated |
Cruza el patio y ponte frente a este palacio largo y bajo, de una sola planta, con estatuas en lo alto de la cornisa y un cuerpo central un poco más elevado. Es el Belvedere inferior, y aquí vivía uno de los generales más famosos de la historia de Europa.
Eugenio de Saboya nació en París en 1663. Era pequeño, poco agraciado, y Luis XIV se negó a darle un mando en su ejército. Se ofreció entonces a los Habsburgo, y se convirtió en la peor pesadilla de Francia y del Imperio otomano: venció a los turcos en Zenta, en 1697, y en Belgrado, en 1717. Con el botín de su gloria se construyó este palacio entre 1712 y 1716, obra de Johann Lukas von Hildebrandt.
Y en esa gloria hay mucha España. Durante la Guerra de Sucesión, Eugenio luchó junto al duque de Marlborough en Blenheim, en 1704, y libró Turín en 1706, para sentar en el trono de Madrid al archiduque Carlos. Ganó casi todas sus batallas... y aun así España se le escapó a su señor. Viena se quedó sin corona española, pero el príncipe se quedó con uno de los palacios más bellos del mundo.
Dentro, la gente se queda boquiabierta en el salón de mármol, de dos alturas, y en el gabinete dorado, todo espejos y oro, donde un retrato podía multiplicarse hasta el infinito. A un lado está la Orangerie: en invierno se cerraba y se calentaba para que los naranjos y limoneros del príncipe sobrevivieran a las heladas vienesas. Hoy, sin naranjos, es una sala de exposiciones de arte. Eugenio tenía además, junto al palacio, una casa de fieras con animales exóticos. Nunca se casó, y murió en 1736 sin hijos; poco después, su sobrina vendió todo a la casa imperial.
Antes de subir al jardín, sal un momento al Rennweg y camina unos pasos hacia la izquierda: verás la cúpula de una iglesia de monjas pegada al palacio.