Jardines del Belvedere

Why is it significant?

Detente a mitad de la cuesta y date la vuelta. A tus pies, los parterres bajan en terrazas hasta el palacio inferior, entre cascadas, estanques y setos recortados, y más allá se abre Viena entera, con la aguja de la catedral recortada en el horizonte.

Key Facts

PlaceJardines del Belvedere
AddressBelvederegarten, Rennweg 6, 1030 Wien, Austria
Geo Coordinates48.19420, 16.38010
Part of WalkViena del oro de Klimt: la Secesión, la Karlskirche y el Belvedere
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Detente a mitad de la cuesta y date la vuelta. A tus pies, los parterres bajan en terrazas hasta el palacio inferior, entre cascadas, estanques y setos recortados, y más allá se abre Viena entera, con la aguja de la catedral recortada en el horizonte.

El jardín lo trazó Dominique Girard, un francés formado con Le Nôtre, el jardinero de Versalles, que había trabajado también para el elector de Baviera. Es un jardín para pasear, pero también para leer. Según la interpretación más extendida, sus niveles cuentan un ascenso: abajo, el mundo de los elementos; en medio, el Parnaso de las musas; y arriba, el Olimpo, donde vive el héroe. El héroe, claro, era el príncipe Eugenio, que se reservó la cima.

Esta vista tiene incluso su retrato oficial. Hacia 1759, el pintor veneciano Bernardo Bellotto, sobrino de Canaletto, se colocó en esta terraza y pintó Viena desde el Belvedere: los jardines, las cúpulas, la catedral, y unos jardineros trabajando en primer plano. Ese cuadro cuelga hoy en el Kunsthistorisches Museum, y si lo comparas con lo que ves, el perfil de la ciudad sigue siendo reconocible. De hecho, el nombre Belvedere, bella vista, se lo dio la corte de María Teresa después de comprar el conjunto.

Fíjate en las esfinges que vigilan las rampas: cuerpo de león y cabeza de mujer, con un peinado muy de la época. Simbolizan la fuerza y la inteligencia juntas, justo las virtudes que el príncipe quería atribuirse. Llevan casi tres siglos aquí, mirando la misma ciudad, y han visto pasar a emperatrices, soldados de cuatro ejércitos y millones de paseantes.

Sigue subiendo hasta lo más alto. Ante ti tienes la fachada del Belvedere superior, con tejados de cobre que recuerdan tiendas de campaña; acércate y busca el balcón central.

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