Riva de Biasio: la leyenda del salchichero

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Estás en un muelle abierto al Gran Canal, con la parada del vaporetto, los barcos que pasan rozando la orilla y, enfrente, los palacios de Cannaregio. Es un lugar soleado, tranquilo, casi alegre. Y sin embargo, su nombre guarda la leyenda más siniestra de la cocina veneciana.

Key Facts

PlaceRiva de Biasio: la leyenda del salchichero
AddressRiva de Biasio, Santa Croce, 30135 Venezia VE, Italy
Geo Coordinates45.44190, 12.32560
Part of WalkVenecia de bacaro en bacaro: mercado de Rialto, cicchetti y ombre
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Estás en un muelle abierto al Gran Canal, con la parada del vaporetto, los barcos que pasan rozando la orilla y, enfrente, los palacios de Cannaregio. Es un lugar soleado, tranquilo, casi alegre. Y sin embargo, su nombre guarda la leyenda más siniestra de la cocina veneciana.

Cuentan que a principios del siglo XVI vivía aquí un tal Biagio, Biasio en veneciano, que era luganegher, es decir, salchichero. Su sguazzetto, un guiso de carne en salsa, era famoso en todo el barrio, y la gente hacía cola para comprarlo. Hasta que un día, dice la historia, un cliente encontró en su plato un trocito de dedo... pequeño, con su uña.

Según la leyenda, Biasio confesó que mataba niños para su guiso. Fue condenado, ejecutado de forma atroz, y su tienda derribada, y el muelle quedó con su nombre como advertencia. Las fuentes son escasas y confusas, y muchos historiadores lo consideran más un cuento de miedo que una crónica, quizá nacido del recelo hacia quien manejaba la carne. Pero los venecianos llevan cinco siglos repitiéndolo, y cualquier abuela del barrio te lo contará.

Lo que sí es real es el oficio. Los luganegheri formaban un gremio con sus propias reglas, y su producto estrella, la luganega, una salchicha larga y fina, sigue presente en la cocina del Véneto: en el risotto, a la brasa, con polenta. En los bacari la verás en cicchetti calientes, cortada en rodajas. Como ves, a los venecianos la leyenda de Biasio no les quitó las ganas de comer salchichas.

Antes de irte, mira el Gran Canal: en esta parte es ancho, con menos tráfico turístico, y por las mañanas lo cruzan barcas cargadas de mercancía para tiendas y mercados. Es la Venecia que trabaja. Ahora toma la calle ancha que sale del muelle hacia el interior y síguela hacia el sur hasta un campo grande con árboles y una iglesia antigua en el centro.

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