Rio Marin: el canal tranquilo y el bacalao de Querini
Why is it significant?
Delante de ti corre un canal recto y sereno, con aceras a ambos lados, ropa tendida, jardines que asoman tras los muros y barcas de vecinos amarradas.
Key Facts
| Place | Rio Marin: el canal tranquilo y el bacalao de Querini |
|---|---|
| Address | Fondamenta Rio Marin, Santa Croce, 30135 Venezia VE, Italy |
| Geo Coordinates | 45.43910, 12.32560 |
| Part of Walk | Venecia de bacaro en bacaro: mercado de Rialto, cicchetti y ombre |
| Generated | Generated |
Delante de ti corre un canal recto y sereno, con aceras a ambos lados, ropa tendida, jardines que asoman tras los muros y barcas de vecinos amarradas. Es el Rio Marin, uno de los rincones más residenciales de Santa Croce, y un buen lugar para contar la historia del cicchetto más veneciano de todos... que llegó del Círculo Polar.
En 1431 el mercader veneciano Pietro Querini zarpó de Creta rumbo a Flandes con una carga de vino malvasía y especias. Las tormentas del Atlántico destrozaron su barco. Los supervivientes vagaron durante semanas en un bote, muriendo de frío y de hambre, hasta que en enero de 1432 llegaron a una isla minúscula de las Lofoten, en Noruega, cerca de Røst. Allí los pescadores los acogieron durante meses.
Querini vio algo que le asombró: bacalao abierto y secado al viento helado sobre estructuras de madera, duro como una tabla, capaz de conservarse durante años. Los isleños lo golpeaban para ablandarlo y lo comían con mantequilla. De vuelta en Venecia, Querini dejó escrito el relato de su naufragio, y la tradición dice que trajo consigo aquel pescado seco. Así entró el stoccafisso en la cocina veneciana.
Y aquí viene la paradoja: en Venecia lo llaman baccalà, pero lo que usan es stoccafisso, bacalao secado sin sal, no el bacalao salado que conoces en España. Se deja en remojo varios días, se cuece y se bate con aceite, poco a poco, con paciencia de abuela, hasta que se convierte en una crema blanca y esponjosa: el baccalà mantecato. Untado en pan o sobre polenta, es el rey de los cicchetti. Las vigilias de la Iglesia, con tantos días sin carne, hicieron el resto.
Mira las dos orillas: una de ellas se llama Fondamenta dei Garzoti, según la explicación más aceptada por los artesanos que trabajaban la lana, un oficio que llenó de talleres estas calles. Hoy solo quedan silencio y agua. Sigue la fondamenta hacia el norte hasta el Gran Canal y, al llegar, gira a la derecha por las calles de la orilla hasta un muelle con parada de vaporetto: la Riva de Biasio.