Fontego dei Turchi y el Megio: mercaderes otomanos y el granero de la República

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Delante de ti, sobre el Gran Canal, se alarga un palacio blanco con una galería de arcos abajo y otra arriba, entre dos torres bajas. Es el Fontego dei Turchi, el almacén de los turcos, y a su lado se levanta una mole de ladrillo coronada de almenas: el Megio, el granero de la República.

Key Facts

PlaceFontego dei Turchi y el Megio: mercaderes otomanos y el granero de la República
AddressSalizada del Fontego dei Turchi, Santa Croce 1730, 30135 Venezia VE, Italy
Geo Coordinates45.44180, 12.32840
Part of WalkVenecia de bacaro en bacaro: mercado de Rialto, cicchetti y ombre
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Delante de ti, sobre el Gran Canal, se alarga un palacio blanco con una galería de arcos abajo y otra arriba, entre dos torres bajas. Es el Fontego dei Turchi, el almacén de los turcos, y a su lado se levanta una mole de ladrillo coronada de almenas: el Megio, el granero de la República.

El palacio se construyó en el siglo XIII para una familia de mercaderes, en el estilo véneto-bizantino de aquella época. Pasó por varios dueños ilustres hasta que, en 1621, la República lo cedió a los mercaderes del Imperio otomano. Aquí vivían y comerciaban, con sus almacenes, sus baños y su espacio de oración, y el fontego funcionó así hasta 1838.

Que Venecia acogiera a los turcos en pleno Gran Canal, después de siglos de guerras, dice mucho de la ciudad. Lepanto había sido apenas medio siglo antes. Pero el comercio mandaba: de Oriente llegaban especias, pimienta, azúcar y seda, y los venecianos hacían fortunas revendiéndolas en Europa. Eso sí, los mercaderes vivían bajo reglas estrictas, con puertas que se cerraban por la noche.

Ahora mira el edificio de al lado, el Megio. Megio significa mijo en veneciano, y aquí la República almacenaba grano para tiempos de hambre o de guerra. Una ciudad sin campos dependía por completo de lo que llegaba por barco, y el miedo al hambre era real. Por eso el Estado guardaba reservas y vigilaba el abastecimiento de pan, una de las razones de la larga paz social veneciana.

El palacio que ves es en buena parte una reconstrucción del siglo XIX, tan radical que John Ruskin, que lo había estudiado cuando era una ruina, se lamentó amargamente del resultado. Hoy alberga el Museo de Historia Natural. Desde aquí, toma la salizada que sale detrás del palacio y camina hacia el este, por la zona de San Stae, hasta un campo pequeño con casas góticas y un pozo de piedra en el centro.

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