La Erbaria y San Giacomo di Rialto: el Gobbo y la iglesia más antigua

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Has salido a un campo pequeño y lleno de vida: puestos de fruta y verdura bajo los soportales, carretillas que van y vienen, y una iglesita de ladrillo con un gran reloj sobre el pórtico.

Key Facts

PlaceLa Erbaria y San Giacomo di Rialto: el Gobbo y la iglesia más antigua
AddressCampo San Giacomo di Rialto, San Polo, 30125 Venezia VE, Italy
Geo Coordinates45.43890, 12.33560
Part of WalkVenecia de bacaro en bacaro: mercado de Rialto, cicchetti y ombre
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Has salido a un campo pequeño y lleno de vida: puestos de fruta y verdura bajo los soportales, carretillas que van y vienen, y una iglesita de ladrillo con un gran reloj sobre el pórtico. Hacia el canal se extiende la Erbaria, el mercado de las hierbas, donde desde hace siglos se venden las verduras que llegan en barca desde las islas de la laguna.

Esa iglesita es San Giacomo di Rialto, San Giacometo para los venecianos. La tradición asegura que es la más antigua de Venecia, fundada en el año 421, el mismo día en que, según la leyenda, nació la ciudad. Los historiadores son más prudentes, pero es cierto que sobrevivió al gran incendio de 1514, que arrasó el barrio de Rialto. Y fíjate en el reloj: es enorme para una iglesia tan pequeña, porque en este campo de mercaderes el tiempo era dinero.

Aquí latía el corazón financiero de la República. Bajo los soportales, los banqueros instalaban sus mesas, sus bancos, y apuntaban en sus libros los pagos entre mercaderes sin que cambiara de manos una sola moneda. Frente a la iglesia verás una figura de piedra encorvada que sostiene una escalerita: el Gobbo di Rialto, el jorobado, esculpido en el siglo XVI. Desde la columna a la que llevan esos escalones se leían en voz alta las leyes de la República.

El Gobbo tenía también un papel más cruel. Se cuenta que algunos condenados por delitos menores debían recorrer desnudos el camino desde San Marco hasta aquí, entre golpes e insultos de la gente. Al llegar, besaban la estatua, y con ese beso terminaba el castigo. El pobre jorobado acabó siendo a la vez un símbolo de alivio y de humillación.

Ahora acércate al agua, a la Erbaria. En primavera, busca las castraure, los primeros brotes de alcachofa de la isla de Sant'Erasmo, pequeños, morados y tiernos, que los venecianos esperan todo el año. Y al caer la tarde, cuando se recogen los puestos, este muelle se llena de gente con un vaso en la mano. Sigue la orilla hacia el norte hasta el gran pabellón de arcos góticos: el olor a mar te dirá que has llegado.

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