Antigua Estación de Plaza de Armas
Why is it significant?
Mira la fachada de ladrillo, con sus arcos de herradura, sus paños de azulejos azules y, detrás, la gran nave de hierro y cristal que cubría los andenes. Esto fue la Estación de Córdoba, la que todo el mundo llama de Plaza de Armas, inaugurada en 1901.
Key Facts
| Place | Antigua Estación de Plaza de Armas |
|---|---|
| Address | Plaza de la Legión 8, 41001 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39160, -6.00240 |
| Part of Walk | Sevilla, Puerto de Indias: el Arenal, la Maestranza y la Torre del Oro |
| Generated | Generated |
Mira la fachada de ladrillo, con sus arcos de herradura, sus paños de azulejos azules y, detrás, la gran nave de hierro y cristal que cubría los andenes. Esto fue la Estación de Córdoba, la que todo el mundo llama de Plaza de Armas, inaugurada en 1901. Por aquí salían los trenes hacia Córdoba y Madrid.
Es curioso que una estación de tren parezca una mezquita. Pero es que Sevilla, a finales del siglo XIX, estaba buscando su propia imagen, y la encontró mirando hacia atrás: ladrillo, cerámica y arcos de inspiración mudéjar, mezclados con lo más moderno de la época, que era el hierro. Este edificio es un adelanto de lo que veinte años después estallará en la Exposición de 1929.
Y fíjate en dónde la pusieron: pegada al río, en el antiguo Arenal. Cuando llegó el ferrocarril, a mediados del siglo XIX, el gran puerto de Indias llevaba más de un siglo de decadencia. Las mercancías empezaron a viajar sobre raíles, y el muelle donde antes se amontonaban fardos de plata y cacao se fue llenando de almacenes, vías y humo de carbón.
El propio río cambió de forma. Para acabar con las riadas que inundaban la ciudad, a mediados del siglo XX se cerró con un dique el brazo del Guadalquivir que pasa por delante de Sevilla, el llamado tapón de Chapina. Desde entonces el agua que ves desde el Arenal es una dársena, casi sin corriente, y el río de verdad corre más al oeste, por un cauce nuevo. Así que cuando un sevillano te diga que mires el Guadalquivir, guíñale un ojo.
La estación cerró a principios de los noventa, cuando abrió Santa Justa para recibir al AVE y a la Expo del 92, y después se restauró como centro comercial y de ocio. Entra un momento si quieres y levanta la vista: la marquesina de hierro sigue ahí. Luego baja por el Paseo de Cristóbal Colón, con el agua a tu derecha, hasta el puente de Triana. Te espero junto a una escultura de hormigón en el Muelle de la Sal.