Iglesia de Nuestra Señora de la O, calle Castilla

Why is it significant?

Levanta la vista hacia esa torre blanca rematada con azulejos azules que brillan con el sol de la tarde: es la iglesia de Nuestra Señora de la O, en plena calle Castilla.

Key Facts

PlaceIglesia de Nuestra Señora de la O, calle Castilla
AddressCalle Castilla 30, 41010 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.38710, -6.00510
Part of WalkTriana, la otra orilla de Sevilla: flamenco, cerámica y cofradías
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Levanta la vista hacia esa torre blanca rematada con azulejos azules que brillan con el sol de la tarde: es la iglesia de Nuestra Señora de la O, en plena calle Castilla. La fachada es sencilla, casi de casa de vecinos, pero la torre te dice enseguida que estás en Triana, donde hasta los campanarios se visten de cerámica.

¿Y qué es eso de la O? Tiene su gracia. En los días antes de Navidad, la liturgia antigua cantaba unas antífonas que empezaban todas con una exclamación: oh. De ahí viene la Virgen de la O, la Virgen embarazada que espera el parto, la de la Expectación. Una letra convertida en advocación, que solo podía tomarse tan en serio una ciudad como esta.

El templo se levantó a finales del siglo XVII, entre 1697 y 1702, y dentro guarda una joya: el Nazareno de la O, tallado por Pedro Roldán hacia 1685. Roldán fue el gran escultor de la Sevilla barroca, y su hija Luisa, la Roldana, llegaría a ser escultora de cámara del rey. Cada Viernes Santo, la hermandad de la O cruza el puente camino de la Catedral, y la calle Castilla se llena de vecinos para verla salir.

Esta calle es la columna vertebral de la Triana antigua: corre paralela al río, entre la orilla y las huertas que había detrás. Aquí vivieron alfareros, marineros y familias gitanas, en casas de vecinos donde el cante salía por las ventanas igual que el olor a puchero. Si te fijas en los portales, todavía verás zócalos de azulejo y patios que se adivinan al fondo de los zaguanes.

Los trianeros más viejos dicen que una saeta cantada en la calle Castilla no suena igual que en el centro, porque aquí la cantan los vecinos, no los profesionales. Sigue calle Castilla adelante, sin prisa, casi hasta su final. Allí te espera el Cristo más famoso de Triana, con una leyenda que todavía pone la piel de gallina.

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