Casa de la Moneda y Torre de la Plata
Why is it significant?
Antes de entrar en el antiguo recinto de la Moneda, para un momento en la calle Santander y busca la torre octogonal que asoma entre los edificios. Es la Torre de la Plata, almohade, del siglo XIII, hermana pequeña y olvidada de la Torre del Oro.
Key Facts
| Place | Casa de la Moneda y Torre de la Plata |
|---|---|
| Address | Calle Habana, 41004 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.38280, -5.99460 |
| Part of Walk | Sevilla, Puerto de Indias: el Arenal, la Maestranza y la Torre del Oro |
| Generated | Generated |
Antes de entrar en el antiguo recinto de la Moneda, para un momento en la calle Santander y busca la torre octogonal que asoma entre los edificios. Es la Torre de la Plata, almohade, del siglo XIII, hermana pequeña y olvidada de la Torre del Oro. Las dos formaban parte del mismo lienzo de muralla que bajaba del Alcázar al río.
El nombre de la Plata se lo pusieron por simetría con su vecina dorada, pero la casualidad acabó teniendo sentido, porque a cincuenta metros se acuñaba la plata de medio mundo. Aquí estuvo la Casa de la Moneda de Sevilla, y cuando empezaron a llegar los metales de América, sus hornos y sus martillos no paraban.
Tienes que imaginar el volumen. Tras el descubrimiento de las minas de Potosí, en 1545, y de las de México, los barcos de la flota traían plata por toneladas. Una parte se fundía y se acuñaba aquí, sobre todo en piezas de ocho reales, los famosos reales de a ocho. Esa moneda acabó siendo la primera divisa global de la historia: circuló por Europa, cruzó el Pacífico desde Manila y terminó en China, donde los comerciantes la aceptaban porque conocían su ley. Durante mucho tiempo, el dólar de plata español fue también moneda corriente en las colonias inglesas de Norteamérica.
Pero no olvides de dónde salía. La plata de Potosí se sacaba con el trabajo forzado de miles de indígenas, mediante la mita, y en condiciones que mataron a muchísimos. Y gran parte de ese tesoro apenas se quedaba en Sevilla: pasaba por aquí camino de los banqueros de Génova y de Amberes, que financiaban las guerras de la Corona.
Cuando la Casa dejó de acuñar, en el siglo XIX, sus patios y naves se llenaron de vecinos, y todavía hoy se vive dentro de lo que fue una de las fábricas de dinero más importantes de Europa. Sal ahora hacia la Avenida de la Constitución por la calle Santo Tomás. En la esquina te espera otra torre de la muralla, y detrás de ella, la oficina que gobernaba todo este tráfico.