Santa María la Blanca: de sinagoga a joya barroca

Why is it significant?

Por fuera, la iglesia de Santa María la Blanca no presume de nada: una portada antigua y sencilla, encajada entre casas y terrazas. Pero empuja la puerta, si está abierta, y prepárate, porque dentro el techo entero parece de encaje blanco.

Key Facts

PlaceSanta María la Blanca: de sinagoga a joya barroca
AddressCalle Santa María la Blanca 5, 41004 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.38660, -5.98720
Part of WalkSevilla de piedra, ladrillo y madera: de la Magdalena a las Setas y la Casa de Pilatos
GeneratedGenerated

Open the walk

Por fuera, la iglesia de Santa María la Blanca no presume de nada: una portada antigua y sencilla, encajada entre casas y terrazas. Pero empuja la puerta, si está abierta, y prepárate, porque dentro el techo entero parece de encaje blanco.

Antes de ser iglesia, este edificio fue una de las sinagogas de la judería de Sevilla. En junio de 1391, azuzados por las predicaciones del arcediano Ferrán Martínez, grupos de vecinos asaltaron la judería: muchos judíos fueron asesinados y muchos otros, obligados a bautizarse para salvar la vida. Aquella violencia se extendió después por media Península. Las sinagogas de Sevilla se convirtieron en iglesias, y esta pasó a ser Santa María de las Nieves, la Blanca. Un siglo después, en 1492, llegaría la expulsión.

Lo que ves dentro es otra época. Entre 1659 y 1665 la iglesia se reconstruyó casi por completo y se cubrió de yeserías barrocas: hojas, flores, ángeles y roleos que trepan por bóvedas y arcos como si el yeso fuera nata montada. Las columnas que sostienen las naves son finas y elegantes, y el conjunto transmite una ligereza rarísima en el barroco sevillano.

La reforma se terminó a tiempo para unas fiestas sonadas, en 1665, que celebraban un documento del papa Alejandro VII a favor de la Inmaculada Concepción, la gran pasión religiosa de la Sevilla de entonces. Para la ocasión, Murillo pintó unos grandes lienzos en forma de medio punto que contaban la leyenda de la nevada milagrosa de Roma, el origen del nombre de las Nieves. Durante la ocupación francesa se los llevaron, y hoy los admiran los visitantes del Museo del Prado.

Así que en un solo edificio tienes el rastro de una comunidad destruida, el orgullo de una ciudad barroca y el saqueo de un ejército extranjero. Todo bajo un techo de yeso blanco. Ahora vuelve hacia el norte por la calle Águilas y sus callejas, hasta desembocar en una plaza pequeña, siempre animada, con nombre de forraje.

Nearby stories