Casa de Pilatos: el palacio del Vía Crucis
Why is it significant?
Delante de ti se alza una portada de mármol blanco en forma de arco de triunfo, labrada en Génova y colocada en 1529.
Key Facts
| Place | Casa de Pilatos: el palacio del Vía Crucis |
|---|---|
| Address | Plaza de Pilatos 1, 41003 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39020, -5.98720 |
| Part of Walk | Sevilla de piedra, ladrillo y madera: de la Magdalena a las Setas y la Casa de Pilatos |
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Delante de ti se alza una portada de mármol blanco en forma de arco de triunfo, labrada en Génova y colocada en 1529. Detrás de ella espera uno de los palacios más hermosos de España, y uno de los pocos en Sevilla que sigue en manos de la misma familia que lo heredó hace siglos: la Casa Ducal de Medinaceli.
La casa la empezaron a finales del siglo quince Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, pero quien le dio su nombre fue su hijo, Fadrique Enríquez de Ribera, primer marqués de Tarifa. Entre 1518 y 1520 hizo un largo viaje a Tierra Santa, y volvió a Sevilla con una idea fija: instituir un Vía Crucis que saliera de su casa y terminara en el templete de la Cruz del Campo, a las afueras de la ciudad. La leyenda asegura que la distancia era la misma que separaba en Jerusalén el pretorio de Pilatos del Calvario. Y así, la primera estación estaba aquí, y el palacio se quedó para siempre con el nombre de Casa de Pilatos.
Por cierto, la famosa cerveza sevillana toma su nombre de aquel mismo templete de la Cruz del Campo. Así que, sin saberlo, medio país brinda en memoria de un Vía Crucis del siglo dieciséis.
Dentro, el patio principal es una lección de mestizaje: arcos y yeserías mudéjares, balaustradas góticas, fuentes y columnas renacentistas, y estatuas romanas traídas de Italia por Per Afán de Ribera, virrey de Nápoles. Y luego están los azulejos, que forran las paredes con miles de piezas del siglo dieciséis: lazos, estrellas y escudos en verde, azul, melado y blanco, una de las colecciones más ricas que se conservan en España.
Lo bonito es que no se siente un museo, sino una casa. Las plantas cuelgan, el agua suena en la fuente y la luz cambia con las horas, como cuando la habitaban. Al salir, baja hacia el sur por las calles de la antigua judería hasta la calle Santa María la Blanca: allí te espera una iglesia que antes fue sinagoga.