Plaza Nueva: el convento que se convirtió en plaza
Why is it significant?
Ponte a la sombra de las palmeras y mira al jinete de bronce que preside la plaza. Es Fernando III, el rey que conquistó Sevilla en 1248 y al que aquí nadie llama por su número: para los sevillanos es, sencillamente, San Fernando, patrón de la ciudad.
Key Facts
| Place | Plaza Nueva: el convento que se convirtió en plaza |
|---|---|
| Address | Plaza Nueva, 41001 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.38870, -5.99580 |
| Part of Walk | Sevilla de piedra, ladrillo y madera: de la Magdalena a las Setas y la Casa de Pilatos |
| Generated | Generated |
Ponte a la sombra de las palmeras y mira al jinete de bronce que preside la plaza. Es Fernando III, el rey que conquistó Sevilla en 1248 y al que aquí nadie llama por su número: para los sevillanos es, sencillamente, San Fernando, patrón de la ciudad.
Lo curioso es que esta plaza, que parece el salón de Sevilla de toda la vida, es una de las más jóvenes del centro. Donde ahora pisas se levantaba la Casa Grande de San Francisco, el convento más grande de la ciudad en el Siglo de Oro, con claustros, huertas y capillas pagadas por los mercaderes que se hacían ricos con el comercio de América. Tras la ocupación francesa y la desamortización de 1835, el convento quedó vacío y arruinado, y a mediados del siglo diecinueve se derribó para abrir este espacio. Por eso los sevillanos la bautizaron, sin romperse mucho la cabeza, Plaza Nueva.
Del convento casi no queda nada... casi. En uno de los lados de la plaza, entre fachadas de bancos y hoteles, se esconde una portada pequeña y discreta: la capilla de San Onofre, el último resto de aquel convento gigantesco. Mucha gente pasa por delante cada día sin saber que esa puertecita es lo único que sobrevivió a la piqueta.
Ahora gira la vista hacia el este, hacia el edificio largo y solemne que cierra la plaza. Es el Ayuntamiento, pero por este lado te enseña su cara seria, una fachada del siglo diecinueve, ordenada y clasicista, como de traje y corbata. La estatua de San Fernando llegó en 1924, obra del escultor sevillano Joaquín Bilbao, y desde entonces la plaza ha cambiado de nombre oficial varias veces, al compás de la política española. Pero para la gente siempre ha sido la Plaza Nueva: aquí se queda con los amigos, aquí se viene a manifestarse y aquí se espera el tranvía.
Lo mejor del Ayuntamiento, sin embargo, está detrás, y tiene casi cuatrocientos años más de lo que aparenta esta fachada. Rodea el edificio por su extremo sur, pasando bajo el arquillo, y sal a la Plaza de San Francisco, donde te espera su otra cara.