Casa Morales: tinajas, fino y manzanilla
Why is it significant?
Empuja la puerta de Casa Morales y deja que los ojos se acostumbren a la penumbra: enormes tinajas de barro alineadas contra la pared, una barra antigua, botellas, y el murmullo de gente que lleva toda la vida viniendo.
Key Facts
| Place | Casa Morales: tinajas, fino y manzanilla |
|---|---|
| Address | Calle García de Vinuesa 11, 41001 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.38650, -5.99460 |
| Part of Walk | Sevilla se come: mercados, tornos de convento y tabernas centenarias |
| Generated | Generated |
Empuja la puerta de Casa Morales y deja que los ojos se acostumbren a la penumbra: enormes tinajas de barro alineadas contra la pared, una barra antigua, botellas, y el murmullo de gente que lleva toda la vida viniendo. Esta taberna abrió en 1850, y entrar aquí es lo más parecido a viajar en el tiempo con una copa en la mano.
Como tantas tabernas sevillanas antiguas, Casa Morales nació como tienda de vinos y comestibles, donde los vecinos compraban a granel y, ya de paso, se tomaban un vaso de pie. Esas tinajas gigantes guardaban el vino, y hoy siguen siendo las verdaderas protagonistas del local, testigos mudos de casi dos siglos de conversaciones.
Y ahora, la lección final: el fino y la manzanilla, los vinos que acompañan una tapa sevillana mejor que nada. Los dos son vinos blancos secos de la tierra, criados bajo un velo de levaduras llamado flor, que los protege del aire y les da ese sabor punzante, casi de pan y almendra. El fino se cría en Jerez y en el Marco de Jerez, y también en Montilla, en Córdoba. La manzanilla, en cambio, solo puede criarse en Sanlúcar de Barrameda, junto a la desembocadura del Guadalquivir, y dicen que ese aire de mar le deja un punto salino.
Un consejo: pídelos bien fríos, en catavino, la copa estrecha y alta, y acompáñalos con algo salado, unas aceitunas, un poco de chacina o un montadito. Y en la Feria de Abril, la manzanilla se mezcla con refresco de lima limón y se convierte en rebujito, que los puristas miran con desconfianza y medio Real de la feria bebe sin parar.
Mira atrás un momento: has empezado entre el mercadillo y los puestos de pescado de la calle Feria, has llamado al torno de dos conventos, te has apoyado en la barra de 1670, has seguido el pan hasta la Plaza del Pan y el aceite hasta la muralla. Sevilla se cuenta en sus libros de historia, pero se entiende en sus barras. Levanta la copa, brinda por las monjas, los placeros y los taberneros, y que aproveche.