Iglesia de San Marcos: la torre hermana de la Giralda

Why is it significant?

Rodea la iglesia de San Marcos hasta que tengas delante su torre, y mírala de abajo arriba: ladrillo, ventanas de arco, y arriba esa red de rombos que ya reconoces. Muchos sevillanos la llaman la hermana pequeña de la Giralda, y no es una exageración.

Key Facts

PlaceIglesia de San Marcos: la torre hermana de la Giralda
AddressPlaza de San Marcos, 41003 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.39630, -5.98750
Part of WalkLa Sevilla de la Macarena: murallas, conventos y hermandades
GeneratedGenerated

Open the walk

Rodea la iglesia de San Marcos hasta que tengas delante su torre, y mírala de abajo arriba: ladrillo, ventanas de arco, y arriba esa red de rombos que ya reconoces. Muchos sevillanos la llaman la hermana pequeña de la Giralda, y no es una exageración.

La iglesia se construyó en el siglo XIV, en el gótico-mudéjar típico de esta parte de la ciudad. La portada principal es gótica, con sus arquivoltas de piedra y sus imágenes, mientras que la torre tiene el lenguaje decorativo de los almohades. Algunos historiadores creen que su parte baja pudo aprovechar un alminar de una mezquita anterior; otros piensan que es obra cristiana que imitó ese estilo. Sea como sea, es una torre que reza en dos idiomas.

Fíjate en el silencio de la plaza, rodeada de conventos. Enfrente tienes el de Santa Isabel, uno de los muchos que hacen de este barrio un laberinto de muros altos y celosías. En la Sevilla del siglo XVII, una de cada pocas casas de esta zona era un convento, y detrás de esas tapias vivían cientos de monjas que casi nunca pisaban la calle.

San Marcos también ardió en julio de 1936, como Omnium Sanctorum, y perdió buena parte de su patrimonio interior: retablos, imágenes, archivos. Por eso su interior es hoy sorprendentemente desnudo, y deja ver la arquitectura en toda su honradez: naves de ladrillo, arcos apuntados y armaduras de madera. A veces una pérdida descubre la belleza que el adorno tapaba.

Y aun así la parroquia sigue viva, con bautizos, bodas de barrio y vecinas que se sientan en la puerta a ver pasar la tarde. Las piedras quemadas no se llevaron la costumbre de venir. Ahora sigue hacia el este por la calle Santa Paula. A pocos pasos, detrás de una portada de cerámica deslumbrante, unas monjas de clausura llevan más de cinco siglos rezando... y cociendo mermelada.

Nearby stories