Convento de Santa Paula: cerámica, clausura y mermelada
Why is it significant?
Cruza el compás del convento y planta los pies delante de la portada de la iglesia: ladrillo rojo, arcos y, sobre todo, cerámica. Medallones, figuras, cintas de azulejo vidriado en azul, verde y blanco que brillan contra el ladrillo.
Key Facts
| Place | Convento de Santa Paula: cerámica, clausura y mermelada |
|---|---|
| Address | Plaza de Santa Paula 11, 41003 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39650, -5.98570 |
| Part of Walk | La Sevilla de la Macarena: murallas, conventos y hermandades |
| Generated | Generated |
Cruza el compás del convento y planta los pies delante de la portada de la iglesia: ladrillo rojo, arcos y, sobre todo, cerámica. Medallones, figuras, cintas de azulejo vidriado en azul, verde y blanco que brillan contra el ladrillo. Es la portada de Santa Paula, y es una de las joyas escondidas de Sevilla.
El monasterio lo fundó en 1475 doña Ana de Santillán, una viuda noble que se retiró del mundo y quiso un convento para monjas jerónimas. La portada se terminó en 1504 y en ella trabajó Niculoso Pisano, el ceramista italiano que enseñó a Sevilla a pintar sobre azulejo como sobre un lienzo. Las esculturas se atribuyen a Pedro Millán, uno de los grandes de aquel momento.
Detrás de estos muros viven monjas de clausura, que no salen a la calle. Pero tienen una ventana al mundo: el torno, ese cilindro de madera que gira en la pared. Tú dejas el dinero, giras, y al otro lado una voz sin cara te devuelve un tarro. En Santa Paula son famosas sus mermeladas, de naranja amarga, de cidra, de membrillo, y muchos sevillanos vienen aquí antes de Navidad como quien va a la mejor confitería.
La iglesia guarda además un tesoro inesperado: retablos con imágenes de los dos santos Juanes que se atribuyen a Juan Martínez Montañés, el maestro del que aprendieron Juan de Mesa y medio barroco andaluz. Y el monasterio tiene un pequeño museo con pinturas y piezas que durante siglos solo vieron las monjas.
Los conventos de clausura de Sevilla viven hoy un momento difícil: faltan vocaciones, muchas comunidades son muy mayores, y algunos monasterios han cerrado. Cada tarro que sale del torno ayuda a mantener en pie edificios de quinientos años, y con ellos una forma de vida que Sevilla ha conocido desde la Edad Media. Sal ahora hacia el noroeste, por la calle Santa Paula y luego hacia la calle San Luis, donde una cúpula barroca te dejará con la boca abierta.