Iglesia del Salvador: la mezquita de Ibn Adabbás
Why is it significant?
Y aquí, en la Plaza del Salvador, termina el paseo, ante una fachada enorme de ladrillo rosado y piedra, coronada por cúpulas. Es la iglesia del Salvador, la segunda más grande de Sevilla después de la Catedral, y te aseguro que guarda un secreto mucho más viejo que su fachada.
Key Facts
| Place | Iglesia del Salvador: la mezquita de Ibn Adabbás |
|---|---|
| Address | Plaza del Salvador 3, 41004 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.39010, -5.99270 |
| Part of Walk | Sevilla de piedra, ladrillo y madera: de la Magdalena a las Setas y la Casa de Pilatos |
| Generated | Generated |
Y aquí, en la Plaza del Salvador, termina el paseo, ante una fachada enorme de ladrillo rosado y piedra, coronada por cúpulas. Es la iglesia del Salvador, la segunda más grande de Sevilla después de la Catedral, y te aseguro que guarda un secreto mucho más viejo que su fachada.
En este mismo lugar se levantó, hacia el año 830, la mezquita mayor de Ibn Adabbás, mandada construir en tiempos del emir Abd al-Rahman II. Fue la primera gran mezquita de Isbiliya, mucho antes de que los almohades levantaran la de la Giralda. Tras la conquista de 1248 se convirtió en iglesia, pero a finales del siglo diecisiete el viejo edificio estaba tan arruinado que hubo que derribarlo. El templo nuevo se construyó entre 1674 y 1712, y quien lo terminó fue Leonardo de Figueroa, el mismo arquitecto de la Magdalena donde empezaste.
Pero la mezquita no se fue del todo. Si entras al patio, verás arcos que descansan sobre columnas reaprovechadas, algunas de origen romano y visigodo, que ya sostenían la sala de oración musulmana. Y la parte baja de la torre es el antiguo alminar. Dentro, el retablo mayor de Cayetano de Acosta es una explosión dorada, y en una capilla espera Jesús de la Pasión, la imagen tallada por Juan Martínez Montañés, a quien la ciudad dedica la estatua que tienes en mitad de la plaza.
Ahora mira a tu alrededor. A mediodía y al caer la tarde, esta plaza es un salón al aire libre: gente sentada en las gradas de la iglesia, cañas en la mano, conversaciones que saltan de mesa en mesa. Justo detrás, en la Plaza del Pan, los panaderos vendían su género desde la Edad Media.
Y si te fijas, has hecho todo el recorrido sobre capas: un convento que se volvió plaza, una cárcel que se volvió leyenda, casas romanas bajo unas setas de madera, una sinagoga cubierta de yeso barroco y una mezquita escondida dentro de una iglesia. Sevilla nunca tira nada... simplemente construye encima. Pide algo fresco, siéntate en las gradas y brinda por los arquitectos de todas las épocas.