Puerta de Córdoba y la iglesia de San Hermenegildo

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Mira el arco de ladrillo que se abre en la muralla y la pequeña iglesia que parece incrustada en ella, como si la puerta hubiera echado raíces: es la Puerta de Córdoba, y la iglesia, la de San Hermenegildo. Por aquí salía el camino hacia Córdoba, de ahí el nombre.

Key Facts

PlacePuerta de Córdoba y la iglesia de San Hermenegildo
AddressCalle Puerta de Córdoba, 41003 Sevilla, Spain
Geo Coordinates37.40020, -5.98520
Part of WalkLa Sevilla de la Macarena: murallas, conventos y hermandades
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Mira el arco de ladrillo que se abre en la muralla y la pequeña iglesia que parece incrustada en ella, como si la puerta hubiera echado raíces: es la Puerta de Córdoba, y la iglesia, la de San Hermenegildo. Por aquí salía el camino hacia Córdoba, de ahí el nombre.

De las muchas puertas que tuvo Sevilla, casi todas se derribaron en el siglo XIX, cuando las murallas se veían como un estorbo para el tráfico y la higiene. Esta es de las pocas que conservan buena parte de su fábrica almohade del siglo XII, y por eso, aunque parezca modesta, es uno de los documentos más valiosos de la Sevilla musulmana.

Y ahora la historia de Hermenegildo. Era hijo del rey visigodo Leovigildo, en el siglo VI, cuando los visigodos eran arrianos, una forma de cristianismo que negaba la plena divinidad de Cristo. Hermenegildo se convirtió al catolicismo, se rebeló contra su padre desde Sevilla y acabó vencido y ejecutado en el año 585. La tradición sevillana sostiene que estuvo preso aquí, en esta puerta, y por eso en el siglo XVII se levantó en ella la iglesia que lleva su nombre. Los historiadores sitúan su muerte en Tarragona, pero Sevilla nunca ha dejado que un documento le estropee una devoción.

Al otro lado de la ronda está el convento de los Capuchinos, para el que Murillo pintó en la década de 1660 una serie de lienzos extraordinaria, con las santas Justa y Rufina entre ellos. Hoy esos cuadros están en el Museo de Bellas Artes, pero se pintaron para estos frailes, a dos pasos de la muralla.

Detente un momento en el arco y piensa que por aquí entraban las caravanas, los soldados, las epidemias y las procesiones. Ahora camina hacia el oeste junto a la muralla, por su cara exterior. Vamos a recorrer el tramo mejor conservado de toda la ciudad.

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