Basílica del Cristo de la Expiración: el Cachorro
Why is it significant?
Al final de la calle Castilla, casi donde Triana se asoma al río, entra en la basílica y busca con la mirada al crucificado del altar: la cabeza echada hacia atrás, la boca entreabierta, los ojos vueltos hacia arriba. No está muerto. Está muriendo.
Key Facts
| Place | Basílica del Cristo de la Expiración: el Cachorro |
|---|---|
| Address | Calle Castilla 182, 41010 Sevilla, Spain |
| Geo Coordinates | 37.38960, -6.01050 |
| Part of Walk | Triana, la otra orilla de Sevilla: flamenco, cerámica y cofradías |
| Generated | Generated |
Al final de la calle Castilla, casi donde Triana se asoma al río, entra en la basílica y busca con la mirada al crucificado del altar: la cabeza echada hacia atrás, la boca entreabierta, los ojos vueltos hacia arriba. No está muerto. Está muriendo. Es el Cristo de la Expiración, y en Sevilla nadie lo llama así: es el Cachorro.
Lo talló Francisco Antonio Ruiz Gijón en 1682, un escultor de Utrera que no llegó a la fama de Roldán ni de Montañés, pero que con esta sola obra entró para siempre en la historia de la ciudad. ¿Y por qué Cachorro? Ahí empieza la leyenda.
Cuentan que en la Triana de entonces vivía un gitano al que llamaban el Cachorro, cantaor según unos, simplemente un muchacho del barrio según otros. Una noche lo apuñalaron en una reyerta, y el escultor, que andaba buscando cómo dar a su Cristo el último aliento, corrió a verlo agonizar en la calle. Dicen que apuntó en su memoria cada gesto, cada músculo tenso, y que cuando la gente vio la talla terminada reconoció en ella la cara del gitano muerto. Es una leyenda, y no hay papel que la pruebe... pero en Triana nadie la discute.
Lo que sí se puede comprobar es el efecto. Cada Viernes Santo por la tarde, cuando el Cachorro cruza el Puente de Triana, el silencio es tan grande que se oye crujir la madera del paso. Y desde los balcones y desde la orilla brotan saetas, ese cante a palo seco que es oración y queja a la vez, y que tantas veces han cantado gargantas gitanas de este mismo barrio.
El Cachorro resume Triana: la devoción y el flamenco no van por caminos distintos, sino que son la misma pena dicha de dos maneras. Ahora desanda unos pasos y métete a la derecha, hacia el interior del barrio, buscando la calle Alfarería. El nombre ya te lo dice todo: vamos a donde el barro se convertía en oficio.