Santa Maria della Vittoria: el éxtasis de Teresa de Ávila

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Detrás de una fachada de travertino más bien sobria se esconde una de las escenas más intensas del arte barroco. Entra, deja que tus ojos se acostumbren al brillo de los mármoles y los dorados, y busca en el brazo izquierdo del crucero un pequeño escenario de piedra iluminado desde arriba.

Key Facts

PlaceSanta Maria della Vittoria: el éxtasis de Teresa de Ávila
AddressVia XX Settembre 17, 00187 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.90470, 12.49420
Part of WalkPlazas, cúpulas y fuentes: la Roma barroca de Piazza Navona a la Fontana di Trevi
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Detrás de una fachada de travertino más bien sobria se esconde una de las escenas más intensas del arte barroco. Entra, deja que tus ojos se acostumbren al brillo de los mármoles y los dorados, y busca en el brazo izquierdo del crucero un pequeño escenario de piedra iluminado desde arriba.

Es la capilla Cornaro, y en su centro está el Éxtasis de Santa Teresa, que Bernini esculpió entre 1647 y 1652. Teresa de Ávila, la monja reformadora del Carmelo, había contado en su Libro de la vida una visión: un ángel pequeño y hermosísimo le atravesaba el corazón con un largo dardo de oro con la punta encendida, dejándola, escribió, toda abrasada en amor grande de Dios. Bernini tomó esas palabras casi al pie de la letra y las convirtió en mármol.

Mira a la santa: desmayada sobre una nube, la cabeza echada hacia atrás, los ojos entornados, la boca entreabierta. El ángel sonríe con el dardo en la mano. Los pliegues del hábito se agitan como en una tormenta. Por encima, unos rayos de bronce dorado reciben la luz de una ventana escondida que Bernini colocó para que el resplandor pareciera bajar del cielo. Más de un visitante ha salido murmurando que aquel éxtasis parecía muy poco espiritual... y el debate dura ya casi cuatro siglos.

Ahora mira a los lados. En dos palcos, como en un teatro, varios miembros de la familia Cornaro, la del cardenal veneciano que pagó la capilla, conversan, leen y comentan la escena. Son espectadores, igual que tú. Según su hijo, Bernini consideraba esta capilla la menos mala de sus obras... lo cual, viniendo de él, era el mayor de los elogios.

La propia iglesia lleva nombre de batalla: celebra la victoria católica de la Montaña Blanca, cerca de Praga, en 1620, atribuida a una imagen de la Virgen que llevaba consigo un carmelita aragonés, fray Domingo de Jesús María. Así termina este paseo: con una santa de Ávila convertida en mármol por Bernini, a pocas calles de la iglesia de Borromini para los trinitarios españoles. Desde aquí, Via XX Settembre te lleva en pocos minutos hacia Piazza della Repubblica y la estación de Termini... pero tómate tu tiempo para salir.

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