Sant'Ivo alla Sapienza: la espiral de Borromini
Why is it significant?
Si el portón del Palazzo della Sapienza está abierto, entra en el patio porticado y mira al fondo; si no, retrocede hasta Piazza di Sant'Eustachio y levanta la vista sobre los tejados.
Key Facts
| Place | Sant'Ivo alla Sapienza: la espiral de Borromini |
|---|---|
| Address | Corso del Rinascimento 40, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.89820, 12.47490 |
| Part of Walk | Plazas, cúpulas y fuentes: la Roma barroca de Piazza Navona a la Fontana di Trevi |
| Generated | Generated |
Si el portón del Palazzo della Sapienza está abierto, entra en el patio porticado y mira al fondo; si no, retrocede hasta Piazza di Sant'Eustachio y levanta la vista sobre los tejados. Verás una cúpula blanca que no se parece a ninguna otra de Roma, rematada por una linterna en espiral que sube girando como un sacacorchos hasta una corona de llamas de piedra.
Es Sant'Ivo alla Sapienza, la iglesia de la antigua universidad de Roma, que funcionó en este palacio durante siglos. Y tiene una ironía escondida: Borromini consiguió en 1632 el puesto de arquitecto de la Sapienza gracias a una recomendación de Bernini. La iglesia la construyó entre 1642 y 1660. Su planta es una estrella de seis puntas formada por dos triángulos entrelazados, con los lados alternando curvas hacia dentro y hacia fuera. Hay quien ve en ella una abeja, el animal del escudo de los Barberini.
Borromini no disponía de mármoles caros ni de presupuestos de príncipe. Trabajaba con ladrillo, estuco blanco y geometría pura, y con eso conseguía que los muros se ondularan como si respiraran. La espiral de la linterna se ha interpretado como la torre de Babel, como la llama de la sabiduría, o como el camino del conocimiento, que asciende dando vueltas. Él nunca lo explicó del todo, y quizá esa sea la gracia.
Borromini era un hombre difícil, perfeccionista y desconfiado. Vestía siempre de negro, a la española, discutía con sus clientes y veía cómo Bernini se llevaba los encargos más brillantes. En el verano de 1667, enfermo y deprimido, se arrojó sobre su propia espada. Tardó horas en morir, y aún tuvo fuerzas para dictar un relato sereno de lo ocurrido. Fue enterrado, como había pedido, en la tumba de su maestro y pariente Carlo Maderno.
Hoy el palacio alberga el Archivo de Estado de Roma, y la iglesia abre sus puertas muy de vez en cuando. Pero la espiral está ahí para quien levante la mirada. Sigue ahora por las callejuelas hacia el este, cruza Piazza di Sant'Eustachio, y en un par de minutos desembocarás frente a un pórtico de columnas de granito que lleva en pie casi diecinueve siglos.