San Luis de los Franceses: la Vocación de San Mateo
Why is it significant?
Recorre la nave izquierda hasta la última capilla, junto al altar mayor, y quédate un momento en la penumbra. Entonces ocurre: en el lienzo de la izquierda, una ráfaga de luz cruza una mesa de taberna, y cinco hombres que cuentan monedas levantan la vista.
Key Facts
| Place | San Luis de los Franceses: la Vocación de San Mateo |
|---|---|
| Address | Piazza di S. Luigi de' Francesi, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.89960, 12.47450 |
| Part of Walk | Caravaggio, el pintor maldito de Roma: luces y sombras del Campo Marzio |
| Generated | Generated |
Recorre la nave izquierda hasta la última capilla, junto al altar mayor, y quédate un momento en la penumbra. Entonces ocurre: en el lienzo de la izquierda, una ráfaga de luz cruza una mesa de taberna, y cinco hombres que cuentan monedas levantan la vista. Dos figuras acaban de entrar por la derecha. Una de ellas señala.
Es la Vocación de San Mateo, pintada entre 1599 y 1600. Jesús entra casi oculto detrás de san Pedro, descalzo, y su mano extendida recuerda la de Adán en la Capilla Sixtina de Miguel Ángel. Fíjate en la luz: cae desde arriba a la derecha, en la misma dirección que la de la ventana real de la capilla. Caravaggio pintó pensando en este sitio exacto.
¿Y quién es Mateo? Aquí empieza uno de los debates más divertidos de la historia del arte. Durante siglos se dio por hecho que era el hombre barbudo que se señala a sí mismo, como diciendo, ¿yo? Pero hay estudiosos convencidos de que Mateo es el joven del extremo de la mesa, encorvado sobre el dinero, que ni siquiera levanta la cabeza... y de que el barbudo, en realidad, está señalando a ese chico. Mira bien y decide tú.
Enfrente, el Martirio de San Mateo es pura violencia: un verdugo desnudo, gente que huye, un ángel que tiende la palma del martirio desde una nube. Y al fondo, a la izquierda, un hombre barbudo mira hacia atrás con cara de angustia. Casi todos reconocen ahí un autorretrato de Caravaggio. El pintor se colocó en su propio cuadro como un testigo que no hace nada... curiosa premonición para alguien que acabaría huyendo de Roma con sangre en las manos.
En el centro está el tercer lienzo, San Mateo y el ángel: la segunda versión, la que los clérigos sí aceptaron. La capilla había sido de un cardenal francés, Mathieu Cointrel, Contarelli en italiano, y cuando se descubrieron estos cuadros media Roma vino a verlos: de la noche a la mañana, aquel lombardo pendenciero era el pintor más comentado de la ciudad. Sal, gira a la derecha y camina un par de minutos hacia el norte, hasta una escalinata blanca frente a una fachada de travertino.