Santiago de los Españoles en plaza Navona: la iglesia que España dejó atrás

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Entra en la plaza Navona y, en su lado este, busca entre los palacios la fachada blanca de una iglesia que hoy se llama Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Frente a las fuentes de Bernini pasa casi desapercibida.

Key Facts

PlaceSantiago de los Españoles en plaza Navona: la iglesia que España dejó atrás
AddressPiazza Navona, 00186 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.89830, 12.47370
Part of WalkLa Roma española: de la plaza de España a los Borgia
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Entra en la plaza Navona y, en su lado este, busca entre los palacios la fachada blanca de una iglesia que hoy se llama Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Frente a las fuentes de Bernini pasa casi desapercibida. Pero durante siglos aquí se rezaba y se discutía en castellano: era Santiago de los Españoles, la iglesia nacional de Castilla en Roma.

La fundó en 1450, año de jubileo, un obispo castellano, Alfonso de Paradinas, para atender a los peregrinos y a los muchos españoles que vivían en la ciudad. Tenía hospital, cofradía y una influencia enorme. Aquí se celebraban con toda solemnidad los acontecimientos de la monarquía, y en más de una ocasión la plaza entera se engalanó para fiestas españolas, con arquitecturas efímeras, música y fuegos artificiales.

Recuerda, además, dónde estás. La plaza conserva exactamente la forma del estadio de Domiciano, del siglo I, donde se celebraban competiciones atléticas al estilo griego. Las casas se construyeron sobre las antiguas gradas, y por eso la plaza es tan alargada y tiene un extremo redondeado. En el lado norte, bajo el nivel de la calle, todavía se ven arcos del estadio original.

En el siglo XIX la iglesia estaba muy deteriorada, y España decidió reunirlo todo en su otra iglesia nacional, la de Montserrat, que verás enseguida. Allí se llevaron sepulcros y obras de arte, y este edificio acabó, a finales de siglo, en manos de una congregación de origen francés, que lo dedicó al Sagrado Corazón. Lo más sorprendente viajó aún más lejos: los frescos de Annibale Carracci y su taller en una de sus capillas se arrancaron de la pared, y hoy están repartidos entre el Museo del Prado y el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Antes de irte, mira la fuente de los Cuatro Ríos de Bernini, en el centro de la plaza: el Danubio, el Ganges, el Nilo y el Río de la Plata. Sí, un río americano, de aquel mundo unido entonces a la corona española, representado con un brazo en alto y un montón de monedas a su lado. Ahora sal por el extremo sur de la plaza, gira a la derecha por el Corso Vittorio Emanuele y síguelo hacia el oeste: vamos a la casa de un cardenal de Xàtiva que llegaría a papa.

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