Ponte Sant'Angelo: el puente de los ángeles
Why is it significant?
Estás pisando un puente que tiene casi diecinueve siglos. Bajo tus pies, el Tíber corre verde y lento, y a ambos lados, sobre la barandilla de travertino, diez ángeles de mármol te miran pasar, cada uno con un objeto en las manos: una corona de espinas, unos clavos, una esponja, una lanza.
Key Facts
| Place | Ponte Sant'Angelo: el puente de los ángeles |
|---|---|
| Address | Ponte Sant'Angelo, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.90190, 12.46650 |
| Part of Walk | El Vaticano y el Borgo de los peregrinos: de Sant'Angelo a San Pedro en Roma |
| Generated | Generated |
Estás pisando un puente que tiene casi diecinueve siglos. Bajo tus pies, el Tíber corre verde y lento, y a ambos lados, sobre la barandilla de travertino, diez ángeles de mármol te miran pasar, cada uno con un objeto en las manos: una corona de espinas, unos clavos, una esponja, una lanza.
El puente lo mandó construir el emperador Adriano, hacia el año 134, para unir la ciudad con el enorme mausoleo que se levantaba al otro lado del río. Se llamaba Pons Aelius, por el apellido familiar del emperador. Durante la Edad Media se convirtió en el camino obligado hacia San Pedro, y por aquí pasaron, siglo tras siglo, peregrinos de toda Europa: ingleses, francos, castellanos, sajones... con los pies destrozados y el corazón en la garganta.
Esa multitud tenía un precio. En el jubileo de 1450, según las crónicas, una mula se espantó en medio del gentío, la gente se apretujó contra los pretiles y más de un centenar de peregrinos murieron aplastados o ahogados en el río. Y en la plazuela del otro extremo se alzaba el patíbulo: allí fue decapitada en 1599 la joven Beatrice Cenci, condenada por la muerte de un padre brutal. La leyenda dice que cada año, en la noche del 10 al 11 de septiembre, su fantasma cruza el puente con la cabeza entre las manos.
Los ángeles llegaron mucho después. En 1667 el papa Clemente IX encargó a Gian Lorenzo Bernini convertir el puente en una meditación sobre la Pasión: el peregrino debía avanzar hacia San Pedro contemplando, uno a uno, los instrumentos del sufrimiento de Cristo. Bernini diseñó los diez y talló él mismo dos, el de la corona de espinas y el del letrero con la inscripción INRI. Eran tan bellos que nadie quiso dejarlos a la intemperie, y hoy los originales están en la iglesia de Sant'Andrea delle Fratte. Los que ves aquí son copias.
Fíjate en sus túnicas: parece que el viento del río las agita, aunque sean de piedra. Bernini quería que el puente se moviera contigo. Ahora levanta la vista hacia el final del puente: ese tambor gigantesco de piedra que lo cierra todo es la tumba del hombre que construyó este paso. Cruza hasta el otro lado y detente frente a sus muros.