Santo Spirito in Sassia: el torno de los expósitos

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Camina junto a la fachada larga y sobria del hospital, en Borgo Santo Spirito, y busca en el muro, cerca de la iglesia, una pequeña abertura protegida por una reja. Parece poca cosa. Durante siglos fue la puerta más triste y, a la vez, más esperanzadora de Roma.

Key Facts

PlaceSanto Spirito in Sassia: el torno de los expósitos
AddressBorgo Santo Spirito 2, 00193 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.90110, 12.46260
Part of WalkEl Vaticano y el Borgo de los peregrinos: de Sant'Angelo a San Pedro en Roma
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Camina junto a la fachada larga y sobria del hospital, en Borgo Santo Spirito, y busca en el muro, cerca de la iglesia, una pequeña abertura protegida por una reja. Parece poca cosa. Durante siglos fue la puerta más triste y, a la vez, más esperanzadora de Roma.

Es el torno de los expósitos, la ruota. Una madre que no podía criar a su hijo lo colocaba en un cilindro giratorio de madera, lo hacía girar hacia dentro y tocaba una campanilla. Al otro lado, alguien recogía al bebé sin ver jamás el rostro de quien lo entregaba. Nadie preguntaba nombres. El hospital lo bautizaba, lo alimentaba y le daba, al menos, una oportunidad.

Todo empezó, cuenta la leyenda, con una pesadilla. Hacia el año 1200, el papa Inocencio III supo que los pescadores del Tíber sacaban en sus redes cuerpos de recién nacidos arrojados al río. Horrorizado, fundó aquí un hospital y lo confió a la orden del Espíritu Santo. El torno se convirtió en su símbolo, fue uno de los primeros de Europa y el modelo se copió por todo el continente, también en las inclusas españolas, durante siglos.

El nombre del lugar guarda una historia aún más antigua. Sassia viene de los sajones. En el siglo VIII, los peregrinos ingleses levantaron aquí su propia hospedería, la Schola Saxonum, con iglesia, albergue y cementerio, para los que llegaban desde el otro extremo de Europa a rezar ante la tumba de Pedro. Francos, frisones y lombardos tenían las suyas al lado. Este barrio era, literalmente, un barrio de extranjeros devotos.

El gran edificio que ves lo reconstruyó el papa Sixto IV para el jubileo de 1475, con una sala para enfermos de más de cien metros de largo, la corsia sistina. Y lo más asombroso es que sigue siendo un hospital: más de ocho siglos curando en el mismo lugar. Ahora sube hacia el norte, hasta la gran avenida que se abre hacia la cúpula de San Pedro.

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