Piazza di Pietra: el templo de Adriano y la columna de Marco Aurelio
Why is it significant?
Ante ti, a lo largo de toda la plaza, se alinean once columnas de mármol enormes, estriadas, gastadas y ennegrecidas, incrustadas en la fachada de un edificio con ventanas modernas. Es como si un templo romano se hubiera quedado atrapado dentro de una oficina.
Key Facts
| Place | Piazza di Pietra: el templo de Adriano y la columna de Marco Aurelio |
|---|---|
| Address | Piazza di Pietra, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.90000, 12.47940 |
| Part of Walk | Plazas, cúpulas y fuentes: la Roma barroca de Piazza Navona a la Fontana di Trevi |
| Generated | Generated |
Ante ti, a lo largo de toda la plaza, se alinean once columnas de mármol enormes, estriadas, gastadas y ennegrecidas, incrustadas en la fachada de un edificio con ventanas modernas. Es como si un templo romano se hubiera quedado atrapado dentro de una oficina. Y, en cierto modo, eso es exactamente lo que pasó.
Es el templo de Adriano, el mismo emperador del Panteón. Lo dedicó su hijo adoptivo y sucesor, Antonino Pío, en el año 145, cuando Adriano ya había sido declarado dios. De su gran columnata sobreviven estas columnas corintias de casi quince metros. A finales del siglo XVII, el papa Inocencio XII mandó construir aquí la aduana de Roma, la Dogana di Terra, aprovechando los restos del templo como fachada.
Desde entonces el edificio no ha dejado de cambiar de oficio: tras la aduana fue sede de la Bolsa de Roma, y hoy pertenece a la Cámara de Comercio, que lo usa para congresos y exposiciones. Aduaneros, corredores de bolsa, funcionarios... casi dos mil años de trámites bajo las mismas columnas. Acércate y mira el mármol: está lleno de golpes, agujeros y cicatrices, las huellas de siglos de reutilización.
Ahora toma la callejuela que sale hacia el norte, Via dei Bergamaschi, y en un minuto estarás en Piazza Colonna, frente a una columna de casi treinta metros envuelta en una espiral de relieves. Es la columna de Marco Aurelio, el emperador filósofo, hijo adoptivo de Antonino Pío. Narra sus guerras contra los pueblos germánicos del Danubio, y una de sus escenas más famosas muestra un milagro: un dios de la lluvia, con alas y barba chorreante, que salva al ejército romano de morir de sed.
En 1589 el papa Sixto V la hizo restaurar y colocó en la cima una estatua de San Pablo, igual que había puesto a San Pedro sobre la columna de Trajano. Pero en la inscripción de la base se equivocaron de emperador y la atribuyeron a Antonino Pío. Al lado está el Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Gobierno italiano. Cruza Via del Corso, toma Via delle Muratte y déjate guiar por el rumor del agua.