Columna de Marco Aurelio: el emperador de raíces cordobesas

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Llegas a la piazza Colonna y en el centro se alza una columna de mármol envuelta en una espiral de relieves, con un santo de bronce en lo alto. A un lado, el Palazzo Chigi, sede del gobierno italiano, con sus guardias en la puerta.

Key Facts

PlaceColumna de Marco Aurelio: el emperador de raíces cordobesas
AddressPiazza Colonna, 00187 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.90080, 12.48000
Part of WalkLa Roma española: de la plaza de España a los Borgia
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Llegas a la piazza Colonna y en el centro se alza una columna de mármol envuelta en una espiral de relieves, con un santo de bronce en lo alto. A un lado, el Palazzo Chigi, sede del gobierno italiano, con sus guardias en la puerta. Los romanos pasan a su lado con prisa... y sin embargo esta columna cuenta una guerra entera, viñeta a viñeta.

Se levantó a finales del siglo II en honor de Marco Aurelio, el emperador filósofo, el de las Meditaciones, el anciano sabio de la película Gladiator. Mide cien pies romanos, unos treinta metros, igual que su modelo, la columna de Trajano. Y aquí entra España: la familia paterna de Marco Aurelio procedía de Ucubi, una pequeña ciudad de la Bética, la actual Espejo, en la provincia de Córdoba. Con Trajano y Adriano, ligados a Itálica, la Hispania romana dio a Roma algunos de sus mejores emperadores.

Sigue la espiral con la mirada. Son las guerras contra marcomanos, cuados y sármatas en la frontera del Danubio, donde Marco Aurelio pasó sus últimos años y donde murió en el año 180. Hay una escena famosa, el milagro de la lluvia: un ejército romano sediento y rodeado, y de pronto una tormenta representada como un gigante alado del que chorrea el agua. Los paganos la atribuyeron a sus dioses; algunos autores cristianos, a las oraciones de los soldados cristianos de una legión.

Pero fíjate bien en los relieves: son más duros que los de Trajano. Hay aldeas incendiadas, prisioneros ejecutados, mujeres y niños arrastrados. Muchos historiadores ven aquí el final de una época: la guerra ya no aparece como una epopeya ordenada, sino como una carnicería. El mismo emperador que escribía sobre la serenidad del alma dejó en piedra esta crónica brutal.

¿Y el santo de arriba? Es San Pablo. En 1589 el papa Sixto V lo mandó colocar donde había estado la estatua del emperador, igual que dos años antes había puesto a San Pedro sobre la columna de Trajano. Así, los dos apóstoles vigilan Roma desde lo alto de las dos columnas imperiales. Ahora camina hacia el sur por las callejuelas, pasa junto a las columnas del templo de Adriano en la piazza di Pietra, y sigue hasta una plaza que parece un decorado de teatro.

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