Panteón: la cúpula de Adriano y la tumba de Rafael
Why is it significant?
Quédate junto a la fuente de Piazza della Rotonda y mira el pórtico: dieciséis columnas de granito, cada una de una sola pieza, traídas desde Egipto, y encima una inscripción enorme que asegura que esto lo hizo Marco Agripa. Es mentira. O casi.
Key Facts
| Place | Panteón: la cúpula de Adriano y la tumba de Rafael |
|---|---|
| Address | Piazza della Rotonda, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.89900, 12.47670 |
| Part of Walk | Plazas, cúpulas y fuentes: la Roma barroca de Piazza Navona a la Fontana di Trevi |
| Generated | Generated |
Quédate junto a la fuente de Piazza della Rotonda y mira el pórtico: dieciséis columnas de granito, cada una de una sola pieza, traídas desde Egipto, y encima una inscripción enorme que asegura que esto lo hizo Marco Agripa. Es mentira. O casi.
Agripa, el yerno de Augusto, construyó aquí un primer templo hacia el año 25 antes de Cristo, pero se quemó. El edificio que ves lo levantó el emperador Adriano, otra vez él, hacia el año 125, y con una modestia rarísima en un emperador volvió a poner el nombre del fundador original. Panteón significa de todos los dioses. En el año 609 el papa Bonifacio IV lo consagró como iglesia, Santa María de los Mártires, y por eso se salvó: a un templo convertido en iglesia nadie lo usa como cantera.
Entra y mira hacia arriba. La cúpula mide más de cuarenta y tres metros de diámetro, exactamente lo mismo que la altura desde el suelo: dentro cabría una esfera perfecta. Casi diecinueve siglos después sigue siendo la mayor cúpula de hormigón sin armar del mundo. Los constructores aligeraron la mezcla a medida que subían, con piedra pómez en lo más alto. Y en el centro, el óculo, un agujero de unos nueve metros abierto al cielo. Cuando llueve, el agua cae dentro y desaparece por pequeños desagües del suelo.
Aquí empieza también nuestra historia barroca, y no de la mejor manera. El papa Urbano VIII Barberini mandó arrancar el bronce que cubría las vigas del pórtico, sobre todo para fundir cañones. Los romanos no se lo perdonaron y colgaron en la estatua parlante de Pasquino una frase célebre: lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini. Además, a Bernini se le atribuyeron dos campanarios añadidos al pórtico, que el pueblo bautizó como las orejas de burro. Se derribaron en el siglo XIX.
Dentro, en el lado izquierdo, descansa Rafael, muerto en 1520 con solo treinta y siete años. Su epitafio, escrito por el cardenal Pietro Bembo, viene a decir que mientras vivió la naturaleza temió ser vencida por él, y que al morir él temió morir también. Cuando salgas, rodea el edificio por la izquierda hacia la plaza que hay detrás: te espera un elefante.