Santa María sopra Minerva: el cardenal Torquemada que daba dotes

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Tienes delante un pequeño elefante de mármol que carga a la espalda un obelisco egipcio: lo diseñó Bernini y se colocó en 1667. Los romanos lo llaman con cariño el pulcino, el pollito.

Key Facts

PlaceSanta María sopra Minerva: el cardenal Torquemada que daba dotes
AddressPiazza della Minerva 42, 00186 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.89800, 12.47800
Part of WalkLa Roma española: de la plaza de España a los Borgia
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Tienes delante un pequeño elefante de mármol que carga a la espalda un obelisco egipcio: lo diseñó Bernini y se colocó en 1667. Los romanos lo llaman con cariño el pulcino, el pollito. Fíjate en su trasero: apunta hacia el convento dominico de al lado, y hay quien dice que no es casualidad... que Bernini tenía sus cuentas pendientes con los frailes.

Detrás, una fachada sencilla, casi pobre, esconde la única gran iglesia gótica de Roma, con bóvedas azules sembradas de estrellas doradas. Se levantó sobre lo que se creía un templo de Minerva, de ahí su nombre. Dentro descansan Santa Catalina de Siena y el pintor Fra Angelico, y hay un Cristo de Miguel Ángel. Y en el convento de al lado, en 1633, Galileo se arrodilló para abjurar de la idea de que la Tierra gira alrededor del Sol.

Pero hoy venimos por un español. En una capilla de la nave derecha está la tumba del cardenal Juan de Torquemada, un dominico nacido en Valladolid, gran teólogo del siglo XV. Sí, el apellido te suena: era tío de Tomás de Torquemada, el temido inquisidor general. Y sin embargo el tío ha pasado a la memoria de Roma por algo muy distinto: fundó una cofradía que daba dotes a muchachas pobres para que pudieran casarse.

En esa capilla hay una Anunciación de Antoniazzo Romano: la Virgen entrega bolsitas de dinero a unas jóvenes vestidas de blanco, que le presenta el propio cardenal, arrodillado. Durante siglos, cada 25 de marzo, fiesta de la Anunciación, aquí se celebraba una ceremonia solemne en la que las muchachas recibían su dote. Y otro dato que pocos conocen: en 1467 se imprimieron en Roma las Meditaciones de Torquemada, ilustradas con grabados inspirados en los frescos del claustro de este convento. Fue el primer libro ilustrado impreso en Italia.

Así de caprichosa es la historia: un mismo apellido puede evocar hogueras en Castilla y vestidos de novia en Roma. Ahora deja atrás el elefante y camina hacia el oeste, por las callejuelas que pasan junto a Sant'Eustachio, hasta el Corso del Rinascimento. Al otro lado de esa calle está la plaza Navona, y en ella una iglesia que fue de los españoles durante cuatro siglos.

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