Elefantino della Minerva: el pollito de Bernini
Why is it significant?
En el centro de la plaza de la Minerva te espera una de las esculturas más tiernas de Roma: un elefantito de mármol, con una gualdrapa bordada, la trompa girada y un aire casi travieso, que lleva sobre el lomo un obelisco egipcio.
Key Facts
| Place | Elefantino della Minerva: el pollito de Bernini |
|---|---|
| Address | Piazza della Minerva, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.89790, 12.47750 |
| Part of Walk | Plazas, cúpulas y fuentes: la Roma barroca de Piazza Navona a la Fontana di Trevi |
| Generated | Generated |
En el centro de la plaza de la Minerva te espera una de las esculturas más tiernas de Roma: un elefantito de mármol, con una gualdrapa bordada, la trompa girada y un aire casi travieso, que lleva sobre el lomo un obelisco egipcio. Los romanos lo llaman con cariño il Pulcino della Minerva, el pollito de la Minerva.
El obelisco apareció en 1665 en el jardín del convento dominico que tienes delante, junto a la iglesia de Santa Maria sopra Minerva, llamada así porque se creía construida sobre un templo de esa diosa. Es egipcio, del siglo VI antes de Cristo. El papa Alejandro VII quiso exhibirlo, y Bernini propuso un elefante como pedestal, inspirado en un extraño libro ilustrado del Renacimiento, el Sueño de Polífilo. Lo talló su colaborador Ercole Ferrata y se inauguró en 1667.
La inscripción de la base explica el mensaje: hace falta una mente robusta para sostener una sabiduría sólida. El elefante, el más fuerte de los animales, carga con el obelisco, símbolo del saber. Pero hay una historia menos edificante. Cuenta la tradición que un fraile del convento, el padre Domenico Paglia, insistió en que el vientre del animal no podía quedar hueco bajo tanto peso, y Bernini tuvo que meter un bloque de piedra entre las patas. Lo disimuló con la gualdrapa, y por eso el elefante parece tan macizo.
Y la venganza, dicen, fue sutil. Fíjate hacia dónde apunta la parte trasera del elefante: directamente hacia el convento de los dominicos, con la cola ligeramente apartada, como si el animal se despidiera de los frailes con un gesto muy poco piadoso. Nadie ha demostrado que fuera intencionado... pero los romanos no tienen ninguna duda.
Aquellos frailes, por cierto, pertenecían a la orden fundada por un castellano, Santo Domingo de Guzmán, nacido en Caleruega, en tierras de Burgos. Y en ese mismo convento, en 1633, Galileo Galilei se arrodilló para abjurar de la idea de que la Tierra gira alrededor del Sol. Ahora sal de la plaza hacia el este por Via del Piè di Marmo, donde un enorme pie de mármol romano descansa en plena acera, y sigue hasta una plaza que parece un decorado de teatro.