Museos Vaticanos: el final del camino

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Has llegado a la entrada de los Museos Vaticanos: un gran portal abierto en la muralla, con dos figuras esculpidas sobre el arco, Miguel Ángel y Rafael, que parecen mirarte como si fueran a tomarte examen. Detrás de estos muros se esconde una de las colecciones de arte más grandes del planeta.

Key Facts

PlaceMuseos Vaticanos: el final del camino
AddressViale Vaticano, 00165 Roma RM, Italy
Geo Coordinates41.90660, 12.45340
Part of WalkEl Vaticano y el Borgo de los peregrinos: de Sant'Angelo a San Pedro en Roma
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Has llegado a la entrada de los Museos Vaticanos: un gran portal abierto en la muralla, con dos figuras esculpidas sobre el arco, Miguel Ángel y Rafael, que parecen mirarte como si fueran a tomarte examen. Detrás de estos muros se esconde una de las colecciones de arte más grandes del planeta.

Todo empezó con un hallazgo casual. En enero de 1506, unos trabajadores que cavaban en una viña del Esquilino encontraron bajo tierra un grupo de mármol: un sacerdote troyano y sus dos hijos atacados por serpientes. Era el Laocoonte, la escultura que Plinio había elogiado en la Antigüedad. El papa Julio II mandó a verlo al arquitecto Giuliano da Sangallo, que según su hijo fue acompañado por Miguel Ángel. El papa lo compró y lo instaló en el patio del Belvedere. Ese fue el primer núcleo de los museos.

Hoy los museos guardan decenas de miles de obras y reciben millones de visitantes cada año. Allí están las estancias que pintó Rafael, con la Escuela de Atenas, y al final del recorrido, la Capilla Sixtina, cuya bóveda pintó Miguel Ángel entre 1508 y 1512, de pie sobre un andamio y con la cabeza echada hacia atrás, y no tumbado, como se suele creer. Años después volvió para pintar en la pared del altar el Juicio Final.

Y en esa misma capilla se elige al papa. Durante el cónclave, los cardenales votan bajo los frescos de Miguel Ángel, y las papeletas se queman en una estufa cuya chimenea asoma al tejado, a la vista de toda la plaza de San Pedro: humo negro si no hay acuerdo, humo blanco cuando hay nuevo papa. Desde aquí no se ve, pero estás a pocos cientos de metros de ese tejado.

Has hecho el camino de los peregrinos de siempre: cruzaste el puente de los ángeles, rodeaste la tumba de Adriano, pasaste bajo el corredor de la huida de 1527, recorriste la calle de los romeros, atravesaste la frontera de un Estado y llegaste a la tumba de Pedro. Mil quinientos años de fe, poder, arte y miedo caben en estos pocos kilómetros. Lo que guardan estos muros ya es otra aventura... y merece un día entero.

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