Fontana dei Quattro Fiumi: el Río de la Plata en mármol
Why is it significant?
Tienes delante la fuente más teatral de Roma: una montaña de travertino horadada como una cueva, de la que brotan palmeras, animales y cascadas, y sobre ella, en un equilibrio que parece imposible, un obelisco rematado por una paloma con una rama de olivo en el pico.
Key Facts
| Place | Fontana dei Quattro Fiumi: el Río de la Plata en mármol |
|---|---|
| Address | Piazza Navona, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.89900, 12.47310 |
| Part of Walk | Plazas, cúpulas y fuentes: la Roma barroca de Piazza Navona a la Fontana di Trevi |
| Generated | Generated |
Tienes delante la fuente más teatral de Roma: una montaña de travertino horadada como una cueva, de la que brotan palmeras, animales y cascadas, y sobre ella, en un equilibrio que parece imposible, un obelisco rematado por una paloma con una rama de olivo en el pico. A sus pies, cuatro gigantes de mármol se retuercen.
Son los cuatro grandes ríos de los cuatro continentes conocidos: el Danubio por Europa, el Nilo por África, el Ganges por Asia... y el Río de la Plata por América. Búscalo: tiene a su lado un montón de monedas, símbolo de las riquezas del Nuevo Mundo, y una criatura extraña que suele identificarse como un armadillo. El Nilo, en cambio, se cubre la cabeza con un paño, porque entonces nadie sabía dónde nacía.
La encargó el papa Inocencio X Pamphilj, cuyo palacio familiar da a esta misma plaza, y Gian Lorenzo Bernini la terminó en 1651. Pero Bernini no era entonces el favorito: había sido el artista estrella del papa anterior, un Barberini, y el nuevo papa lo había apartado. Cuenta la historia que Bernini preparó una maqueta del proyecto y se las arregló para que el papa la viera, como por casualidad. Inocencio X habría comentado que, para no encargarle nada a Bernini, había que no ver sus obras.
Y ahora, la leyenda favorita de los guías. Frente a la fuente está Sant'Agnese in Agone, cuya fachada cóncava diseñó Francesco Borromini, el gran rival de Bernini. Dicen que el Nilo se tapa los ojos para no ver la iglesia de su enemigo, y que el Río de la Plata levanta la mano como si temiera que se le viniera encima. Es una historia irresistible... y falsa: la fuente se terminó en 1651 y Borromini no se hizo cargo de la fachada hasta 1653.
La rivalidad, eso sí, existió, y fue feroz. Bernini, napolitano, encantador, cortesano, un mago del mármol. Borromini, nacido a orillas del lago de Lugano, solitario, atormentado, un genio de la geometría. Los dos compitieron durante décadas por los mismos papas y las mismas plazas. Para conocer mejor al segundo, sal de la plaza por el lado de Corso del Rinascimento: a pocos pasos te espera su obra más extraña.