Santa Maria del Popolo: la capilla Cerasi y el final
Why is it significant?
Entra en la iglesia y avanza hasta la capilla a la izquierda del altar mayor, pequeña y estrecha. En el centro, un altar luminoso de Annibale Carracci, la Asunción de la Virgen, con colores limpios y gestos elegantes.
Key Facts
| Place | Santa Maria del Popolo: la capilla Cerasi y el final |
|---|---|
| Address | Piazza del Popolo 12, 00187 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.91150, 12.47650 |
| Part of Walk | Caravaggio, el pintor maldito de Roma: luces y sombras del Campo Marzio |
| Generated | Generated |
Entra en la iglesia y avanza hasta la capilla a la izquierda del altar mayor, pequeña y estrecha. En el centro, un altar luminoso de Annibale Carracci, la Asunción de la Virgen, con colores limpios y gestos elegantes. Y a los lados, en penumbra, casi encajonados, dos lienzos que te empujan hacia dentro: son de Caravaggio, de 1600 y 1601.
A la derecha, la Conversión de San Pablo. Saulo yace de espaldas en el suelo, con los brazos abiertos y los ojos cerrados, cegado por una luz que no vemos. Encima de él, ocupando casi todo el cuadro, un caballo enorme levanta con cuidado una pata para no pisarlo, sujeto por un viejo mozo de cuadra. Una anécdota, probablemente inventada, cuenta que alguien le preguntó al pintor si acaso el caballo era Dios. Y Caravaggio respondió: no, pero está en la luz de Dios.
A la izquierda, la Crucifixión de San Pedro: tres hombres sin rostro, de espaldas o agachados, sudan para levantar una cruz con un viejo clavado cabeza abajo. Nada de heroísmo: es un trabajo pesado y sucio, de jornaleros. Y Pedro, en vez de mirar al cielo, gira la cabeza hacia los clavos de su mano, como preguntándose qué le está pasando.
Y ahora, el final. Tras el duelo de 1606, Caravaggio huyó a Nápoles, entonces gobernada por un virrey español. Luego navegó a Malta, donde los caballeros, los mismos que habían recibido la isla de Carlos V, lo armaron caballero en 1608. Allí pintó la Decapitación de San Juan Bautista, la única obra que firmó, con letras que brotan de la sangre del santo. Pero hirió a otro caballero, lo encarcelaron, escapó y fue expulsado. Sicilia, Nápoles otra vez, y una emboscada que le desfiguró la cara.
En el verano de 1610 se embarcó hacia Roma con varios cuadros para Scipione Borghese, convencido de que el perdón estaba al llegar. Según la versión más aceptada, lo detuvieron por error en Palo, en la costa, y el barco siguió viaje con sus lienzos. Persiguiéndolos llegó, enfermo, a Porto Ercole, una plaza fuerte que entonces pertenecía a la Corona española, y allí murió el 18 de julio de 1610, a los treinta y ocho años. Roma nunca volvió a verlo... pero aquí, en esta capilla, la luz sigue cayendo sobre un caballo, exactamente donde él la puso.