Palacio de España y la Barcaccia: la embajada que bautizó una plaza
Why is it significant?
Busca en la plaza el palacio donde ondea la bandera de España: es el Palacio de España, sede de la embajada española ante la Santa Sede. Delante tienes la fuente de la barca medio hundida, y detrás sube la escalinata más fotografiada de Europa.
Key Facts
| Place | Palacio de España y la Barcaccia: la embajada que bautizó una plaza |
|---|---|
| Address | Piazza di Spagna 57, 00187 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.90600, 12.48230 |
| Part of Walk | La Roma española: de la plaza de España a los Borgia |
| Generated | Generated |
Busca en la plaza el palacio donde ondea la bandera de España: es el Palacio de España, sede de la embajada española ante la Santa Sede. Delante tienes la fuente de la barca medio hundida, y detrás sube la escalinata más fotografiada de Europa. Pues bien, la plaza entera, con todo su glamour, lleva el nombre de ese edificio tan discreto.
España compró este palacio en 1647, y desde entonces no se ha movido de aquí. La diplomacia española presume de que su representación ante el papa es la embajada permanente más antigua del mundo, con raíces en tiempos de los Reyes Católicos. En el siglo XVII el embajador ejercía su propia jurisdicción sobre las calles de alrededor, y los romanos lo sabían muy bien: cuenta la leyenda que quien se perdía de noche por el barrio de los españoles podía despertarse alistado a la fuerza en los tercios.
Y ahora, la gran paradoja. La escalinata que todo el mundo llama española la pagaron... los franceses. Arriba está la iglesia de la Trinità dei Monti, protegida por los reyes de Francia, y un diplomático francés, Étienne Gueffier, dejó en su testamento el dinero para unirla con la plaza. Se construyó entre 1723 y 1726, con ciento treinta y cinco escalones. Francia arriba, España abajo, y en medio una escalera que hoy es de todos.
A sus pies, la Barcaccia. La esculpió Pietro Bernini, probablemente con la ayuda de su hijo, un tal Gian Lorenzo, entre 1627 y 1629, para el papa Urbano VIII: busca en la proa las abejas y los soles de los Barberini. Está medio hundida en el suelo por pura ingeniería: el acueducto del Agua Virgen llega aquí con muy poca presión, y la única forma de que hubiera chorro era bajar la fuente. La leyenda, más poética, dice que una barca quedó varada aquí tras la gran inundación del Tíber de 1598.
A la derecha de la escalinata está la casita donde murió el poeta inglés John Keats en 1821, con solo veinticinco años. Y si te apetece sentarte en los escalones, mejor no: desde 2019 está prohibido, y la policía municipal multa a quien lo hace. Ahora toma la calle recta que sale de la plaza justo enfrente de la escalinata: la Via Condotti.