Palazzo Borghese: el clavicémbalo y el perdón
Why is it significant?
Colócate frente a este palacio enorme, de fachada interminable. Si lo rodeas verás que su planta tiene una forma extraña, ancha por un lado y estrecha por el otro: los romanos lo apodan il Cembalo, el clavicémbalo, porque visto desde arriba parece el instrumento.
Key Facts
| Place | Palazzo Borghese: el clavicémbalo y el perdón |
|---|---|
| Address | Piazza Borghese, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.90500, 12.47550 |
| Part of Walk | Caravaggio, el pintor maldito de Roma: luces y sombras del Campo Marzio |
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Colócate frente a este palacio enorme, de fachada interminable. Si lo rodeas verás que su planta tiene una forma extraña, ancha por un lado y estrecha por el otro: los romanos lo apodan il Cembalo, el clavicémbalo, porque visto desde arriba parece el instrumento. Entre sus primeros dueños figuró un cardenal español, Pedro de Deza; pero fue la familia Borghese, de origen sienés, la que lo convirtió en un palacio de papas.
En 1605 el cardenal Camillo Borghese fue elegido papa con el nombre de Pablo V, y su sobrino Scipione se convirtió en el hombre más poderoso de Roma después de él. Scipione era un coleccionista voraz y sin escrúpulos. Cuando en 1607 la justicia confiscó la colección del pintor Giuseppe Cesari, el Caballero de Arpino, en cuyo taller había trabajado el joven Caravaggio, los cuadros acabaron, qué casualidad, en manos de Scipione. Entre ellos, obras tempranas de Caravaggio como el Muchacho con cesto de frutas.
Scipione quería más Caravaggios, y el pintor necesitaba lo único que solo los Borghese podían darle: el perdón papal por la muerte de Tomassoni. Desde el exilio, Caravaggio pintó un David que sostiene la cabeza cortada de Goliat, un cuadro que acabó en manos de Scipione. Y esa cabeza, con la boca abierta y los ojos desiguales, es un autorretrato. Muchos lo leen como una súplica: aquí tienes mi cabeza, perdóname.
Los cuadros de Scipione ya no están aquí: la colección acabó en la villa que el cardenal se hizo construir en las afueras, hoy la Galería Borghese, que guarda seis obras de Caravaggio, uno de los conjuntos más importantes del mundo. Allí está también la Virgen de los Palafreneros, pintada para San Pedro del Vaticano y retirada del altar al poco tiempo. Scipione la compró enseguida. Lo que la Iglesia rechazaba, él lo coleccionaba.
Si el portón está abierto, asómate al patio: al fondo hay un jardín con fuentes y estatuas que los Borghese llamaban, nada menos, los baños de Venus. Pero no nos entretengamos. Sigue hacia el norte por la Via di Ripetta, paralela al río: vamos al barrio que los papas intentaron encerrar tras un muro.