Via della Pallacorda y Palazzo Firenze: el duelo de 1606
Why is it significant?
Detente en esta calle corta y estrecha, entre fachadas ocres, a un paso de un palacio de piedra con un jardín escondido: el Palazzo Firenze, que fue la residencia de los representantes de los Médicis en Roma.
Key Facts
| Place | Via della Pallacorda y Palazzo Firenze: el duelo de 1606 |
|---|---|
| Address | Via della Pallacorda, 00186 Roma RM, Italy |
| Geo Coordinates | 41.90220, 12.47520 |
| Part of Walk | Caravaggio, el pintor maldito de Roma: luces y sombras del Campo Marzio |
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Detente en esta calle corta y estrecha, entre fachadas ocres, a un paso de un palacio de piedra con un jardín escondido: el Palazzo Firenze, que fue la residencia de los representantes de los Médicis en Roma. La calle se llama Via della Pallacorda porque aquí había canchas de pallacorda, un antepasado del tenis que se jugaba con raqueta por encima de una cuerda. Era un juego de apuestas, gritos y espadas al cinto.
El domingo 28 de mayo de 1606, al atardecer, en esta zona se enfrentaron dos grupos de hombres armados. De un lado, Caravaggio y sus amigos; del otro, Ranuccio Tomassoni, un joven de Terni de familia influyente, y los suyos. Hubo espadas, heridas, gritos. Caravaggio recibió un corte en la cabeza. Tomassoni cayó con una herida en la ingle o en el muslo, y murió desangrado poco después.
¿Por qué se pelearon? Nadie lo sabe con certeza, y eso ha alimentado cuatro siglos de teorías. Las crónicas antiguas hablan de una disputa por una partida o por una apuesta. Otros apuntan a deudas, a viejas rencillas entre bandas o a una mujer: Fillide Melandroni, cortesana de Siena, cercana a Tomassoni, que había posado para Caravaggio. Hay incluso quien sostiene que fue un duelo de honor y que el pintor quiso herirlo en la entrepierna para humillarlo.
La justicia papal fue implacable. Caravaggio fue condenado al bando capital: cualquiera que lo encontrara en territorio del papa podía matarlo impunemente, y se dice que bastaba con presentar su cabeza. El pintor más famoso de Roma pasó, en una tarde, a ser un hombre al que se podía cazar. Escondido por sus protectores, huyó hacia los feudos de los Colonna, al sur de la ciudad, y desde allí a Nápoles. Nunca volvería a pisar Roma.
Fíjate en la ironía: desde entonces, en sus cuadros, las cabezas cortadas se multiplican, y alguna tiene su propia cara. Pero esa historia la terminaremos al final del paseo. Ahora camina unos pasos hasta el Vicolo del Divino Amore: vamos a ver dónde vivía Caravaggio el año antes del duelo, y por qué su casera estaba furiosa con él.